Jesús C. no es un nombre ficticio y su familia es atípica: casado con Jazmín y padres de una sola adorable chiquilla de 6 años. Laboralmente es informal, no empleable. Vive expuesto al crimen organizado en Monte Sinaí, un riesgo para sus potenciales empleadores que temen extorsiones vinculadas. El 31 de diciembre fue atropellado y llevado de emergencia al H. Monte Sinaí del MinSalud. La fractura de peroné no era operable por falta de insumos y su derivación tampoco automática. El paciente fue devuelto a casa en espera de una eventual operación que solo se materializaría 4 días después. Las medicinas y los gastos de emergencia en el hospital público fueron costeados particularmente.
Ese día 31, Grace M., también desalojó su casa propia en Flor de Bastión por la que los vacunadores exigían un pago mensual de $300. No era la primera extorsión que enfrentaba, pero abandonó su vivienda sin propiamente conocer el destino final de su propiedad, pero precautelando la vida. ¿Y el Estado?
La precaria gestión en salud pública -incluso bajo declaración de emergencia- no reivindica política social alguna. El alza del IVA -concebida para contrarrestar la criminalidad- no sirvió, tampoco cumplió para los fines propuestos. El pueblo demanda vacaciones permanentes para los GDO. El beneficio de la duda no es más un recurso aplicable para un Estado fallido -sin garantías-que no actúa ni responde. ¡Presidente Noboa, ponga orden porque su Gobierno está colapsando por falta de empatía, negligencia, inoperancia y corrupción generalizada!

El futuro se lo construye hoy. El Estado, la Empresa Privada y la comunidad son los actores principales para generar el cambio