Contexto general: ataque en Venezuela y captura de Maduro
El 3 de enero de 2026, el gobierno de EE. UU. ordenó una operación militar en Venezuela que terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, acusados de narcoterrorismo y otros cargos. Trump calificó la operación como una acción para defender la seguridad nacional y combatir el narcotráfico, aunque tuvo un impacto inmediato en la región.
Trump incluso insinuó que continuaría operaciones contra grupos narcos por tierra y que podría extender la presión a otros países vecinos, mencionando explícitamente a México, Colombia y Cuba en declaraciones públicas recientes en 2026.
1. Posición del gobierno mexicano
México calificó la operación en Venezuela como una intervención militar y una violación a la soberanía y al derecho internacional, exigiendo respeto a la Carta de las Naciones Unidas.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha buscado proyectar calma, afirmando que México no ha cometido errores y enfatizando sus esfuerzos contra el narcotráfico para evitar cualquier argumento de Trump que justifique una intervención.
Por qué preocupa internamente:
Trump ha vinculado públicamente a México con el narcotráfico y ha sugerido que “algo hay que hacer” con la situación del país, lo que ha sido interpretado como presión política y una amenaza implícita.
El tema de la seguridad y la soberanía ya era central en la diplomacia mexicana semanas antes, y la intervención en Venezuela intensificó las preocupaciones sobre discursos agresivos provenientes de Washington.
➡️ Conclusión: México rechaza la violencia militar y pide respeto a las fronteras, mientras busca negociar con EE. UU. desde una postura de diálogo y cooperación.
2. Colombia: alarma y firme rechazo a acciones unilaterales
Con los clásicos discursos de barricada de Petro, un día defiende su soberanía y al siguiente solicita audiencia con Trump. Pese a que Petro está de salida, no deja de crear incertidumbre en temas como la población migrante, su postura de apoyo a Venezuela y la militarización de las fronteras.
El presidente Gustavo Petro expresó profunda preocupación por la operación militar en Venezuela y acusó a Trump de violar la soberanía regional, solicitando reuniones en organismos internacionales como la ONU y la OEA.
Trump respondió con fuertes declaraciones contra Petro, incluso con amenazas dirigidas personalmente al presidente colombiano.
Tensiones bilaterales:
El presidente Trump ha planteado públicamente la posibilidad de extender operaciones militares para enfrentar el narcotráfico desde territorio colombiano.
Esto ha generado alarma tanto en el gobierno como en amplios sectores políticos, que ven un riesgo de escalada de tensiones.
➡️ Conclusión: Colombia rechaza firmemente las acciones militares unilaterales de EE. UU. y llama a un enfoque multilateral basado en el respeto mutuo.
3. Cuba: condena vehemente y preocupación por impactos económicos
Posición del gobierno cubano:
El presidente Miguel Díaz-Canel y el canciller han denunciado la acción estadounidense como “terrorismo estatal” y una amenaza directa a la estabilidad regional.
Cuba, que depende históricamente del petróleo venezolano, enfrenta una crisis económica agravada por la interrupción de suministros energéticos tras la caída del régimen de Maduro y por nuevas presiones de Washington.
Por qué preocupa en La Habana:
Trump ha sugerido que Cuba “caerá sola” debido a su crisis interna, aunque ha señalado que no necesariamente planea una intervención militar directa.
El aumento de sanciones y el reforzamiento del embargo han intensificado la vulnerabilidad económica, lo que refuerza la percepción de amenaza entre los líderes cubanos.
➡️ Conclusión: La isla ve las acciones de EE. UU. como un intento de desestabilizar aún más a un país ya profundamente afectado por crisis económicas y políticas.
¿Qué está en juego?
Trump ha presentado estas acciones como parte de la seguridad regional y del combate al narcotráfico, pero líderes latinoamericanos advierten riesgos de desestabilización, violaciones a la soberanía y precedentes peligrosos para la región.
La situación mantiene a gobiernos y diplomáticos en alerta, mientras se multiplican los llamados a respetar el derecho internacional y evitar escaladas militares que afecten la paz y la estabilidad en América Latina.
No se descarta que la lucha contra el narcoterrorismo sea solo un justificativo para apropiarse de recursos naturales y energéticos, como en el caso de Venezuela.
