Una señora estadounidense, blanca, con su vehículo, se detuvo atravesada en la vía para impedir el tráfico. El patrullero llegó, el policía se bajó de su vehículo y se le acercó, indicándole que se bajara del automóvil. Ella no obedeció.
El policía intentó abrir la puerta del vehículo, pero tampoco lo logró. Entonces la señora intentó huir con el vehículo.
El policía, con su pistola en mano, le disparó en la cabeza. Por la velocidad, el vehículo se estrelló contra un par de automóviles que estaban parqueados muy cerca del suyo.
Si la señora hubiera tenido un revólver o alguna otra arma, quizás se hubiera justificado el disparo. El policía indicó que había seguido el “protocolo” (???).
¿Por qué razón digo que al policía se le fue la mano? Porque bien pudo disparar a las llantas y, aun así, el vehículo se habría detenido, sin necesidad de matarla.
¡A ese mal elemento de la ICE deberían separarlo de la institución y juzgarlo por asesinato!
