13 febrero, 2026

El capital social de los países

En días pasados tuve la oportunidad de escuchar a Fareed Zakaria, conductor de un programa en la TV CNN en inglés sobre el capital social de los países, tema que se viene analizando a nivel mundial en la prensa internacional, pero muy poco ha sido analizada en Ecuador y ciertamente nos atañe porque estamos viviendo cambios transformativos en Ecuador y retos del mundo. En la entrevista a recientes pioneros en capital social, Robert Putnam, Vinc Jean Twenge y Jonathan Haidt relacionan explícitamente el capital social con la salud cívica:

  • Putnam explica que el capital social implica conexiones sociales que fortalecen la democracia y la vida comunitaria, y que la disminución de dichas conexiones puede dañar el compromiso cívico y la confianza. 
  • Zakaria pregunta sobre patrones históricos: hubo períodos en la historia de Estados Unidos con vínculos sociales más fuertes, pero en las últimas décadas se ha visto una reversión, con más aislamiento y menos participación cara a cara en grupos. 
  • Las soluciones analizadas en la entrevista incluyen fomentar la participación local («volverse local»), fortalecer la responsabilidad moral hacia los vecinos y reconstruir normas de apoyo mutuo y participación. 

Para fundamentar la discusión de Zakaria Capital Social se refiere a las redes de relaciones , confianza, normas compartidas y cooperación recíproca que ayudan a las sociedades a funcionar bien; esencialmente, el pegamento social que hace que las comunidades funcionen. Los trabajos académicos muestran que un capital social más fuerte favorece un mejor desempeño democrático, una mejor participación cívica e incluso mejores resultados económicos.

En las entrevistas Zakaria resaltó los siguientes temas claves: Conexión con la democracia ya que cuando las personas están conectadas (en grupos, asociaciones y vida cívica) la democracia tiende a funcionar con mayor solidez.  Tendencias de aislamiento social debido a que la tecnología y los estilos de vida modernos (por ejemplo, más tiempo a solas, menos participación comunitaria) pueden reducir el capital social. 

Los efectos negativos del capital social tienen implicaciones culturales y políticas. La disminución del capital social no solo se relaciona con el bienestar personal sino también con tendencias culturales y políticas más amplias , incluida la polarización y el debilitamiento de las normas democráticas. Para los expertos el capital social de un país es el conjunto de relaciones, redes, normas y niveles de confianza que permiten que las personas cooperen entre sí y con las instituciones para lograr objetivos comunes. En otras palabras, es el grado de confianza que tienen los ciudadanos entre ellos mismos y cuán bien trabajan ellos juntos.

Componentes principales del capital social son la confianza entre ciudadanos e instituciones públicas y privadas. Las redes sociales que incluyen a la familia, comunidad, asociaciones, gremios, etc. Las normas y valores compartidos, respeto a la ley, solidad y reciprocidad. También incluye la participación cívica a través de la votación en elecciones, voluntariado y acción comunitaria.

Si se hiciera una evaluación del capital social en Ecuador tendríamos que concluir que todo lo analizado en el programa de Zakaria está ocurriendo en la sociedad ecuatoriana: cada compatriota tira para su lado, la confianza se ha perdido, la sociedad se está polarizando, nuestros vínculos sociales se han debilitado y cada vez estamos desconectado el uno del otro a pesar de estar inundados con mensajes en las numerosas redes sociales. Todo es crítico, nada es bueno.

El capital social no sustituye al capital económico, pero lo potencia. Los países se desarrollan más rápido y de forma más sostenible cuando existe confianza, cooperación y buenas instituciones. Los países con gran capital social tienen menos corrupción. Gobiernos más eficaces, mayor crecimiento económico, mejor educación y salud, mayor estabilidad social. Todo lo que le falta a Ecuador.

Tengo más de medio siglo estudiando a Ecuador y me cuesta creer que en la sustancia hemos logrado muy poco a pesar del crecimiento de universidades, títulos de tercer y cuarto nivel. Los “enloquecidos por el dinero” (frase de Carlos Julio Arosemena Monroy) han aumentado escandalosamente. Antes los que estudiaban en el exterior regresaban, hoy la fuga de cerebros es impresionante, el que se gradúa en el exterior busca la forma de quedarse, no interesa el continente. Los valores están por los suelos, no hay normas para que lo debe haber y hay exceso y obsoletas en otras. 

A pesar de toda la adversidad hay personas que no se cansan de creer en Ecuador y siguen emprendiendo y teniendo éxito. Necesitamos esa actitud colectivamente para tener un nuevo Ecuador y deje de ser un slogan político como tantos que se han creado a lo largo de las décadas.

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