13 marzo, 2026

La madrina y el padrino*

Dos regímenes sustentaron en posta a “la madrina” de una estructura supranacional con sustanciales aportes de campaña contra unos establecidos narcopolíticos que nuevamente pretendían el poder constituido. La compra de alguna yakuciencia sirvió para los propósitos de todos los stakeholders. La victoria contrajo más acuerdos, el business se expandió y permanece incólume hasta la fecha. Consumados los hechos, el limitadísimo acabó autoexiliado y posteriormente sindicado por otros delitos. El otro farsante tuvo nomás que irse a la casa de la historia para no pasar mayores vergüenzas, pero hoy teme perder su activo más preciado. ¿Capo con futuro incierto?

Al rigor de las pesquisas, “la madrina” protegió a ambos sujetos, especialmente al segundo, cuyo cerebro era “el padrino”, y el operador de la organización, un amigo de ambos. La supremacía de “la madrina” podría haberse mantenido a no ser por el acecho diplomático. Hoy es apenas una sombra de lo que fue cuando solventaba la pugna entre mafias. Habría que protegerla, pero sabe mucho, ya no es intocable y existen nuevos players. Su final bien podría ser otro, ojalá que no. ¿Lo mejor está por venir?   

La trama recoge viles asesinatos, exportaciones frutales, transferencias interbancarias, lavanderías de peso, mega construcciones y poder político. El desarrollo del relato sintoniza con la precariedad de un Estado carente de resultados. Cualquier inesperado viraje en torno a “la madrina” podría desencadenar una crisis de proporciones inimaginables. ¿Tercera vía anyone?

*Fábula. Los personajes son ficticios y no reflejan, necesariamente, veracidad alguna en la trama desarrollada.



3 comentarios

  1. Una de las exquisiteces de la literatura es la utilización de parábolas, metáforas, etc., siendo fácil descifrar el contenido de esta lectura. Adelante, éxitos!

  2. Para hacer tantos milagros sin ser Dios se requiere de poderosos compadres en el sistema financiero, en el político y en la sociedad cortesana.
    Ya lo decía Mariategui, la realidad supera la novela.
    Adivina adivinador ¿qué fruta carga sin flor? O el viejo refrán «Sacristán que vende cera sin tener cerería, ¿de dónde pecatas meas si no es de la sacristía?»

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