20 enero, 2026

Nicolás Maduro: el líder con esposas y sin banda presidencial.

El inicio de la caída de la dictadura en Venezuela dejó de ser un espejismo de un pueblo luchador tras 26 años de chavismo y se convirtió en la realidad de un país que se rebeló y alzó su voz, proclamando un grito que se escuchó incluso en el sistema de justicia de los Estados Unidos.

Este 3 de enero de 2026, en horas de la madrugada —mientras muchos dormían y soñaban con liberarse de las cadenas—, Donald Trump desplegó sus fuerzas militares y rompió el yugo chavista liderado por el enemigo de la libertad, Nicolás Maduro, quien fue capturado junto a la primera dama, Cilia Flores.

Se ha citado que debió convocarse al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y que se atacó a un pueblo que dormía. Son comentarios que pretenden maquillar una verdad incómoda: las Naciones Unidas no se manifestaron cuando un pueblo lloró sangre tras el fraude electoral que pudo haberles permitido ser libres de haber llegado la persona correcta a la presidencia. Sí, era un pueblo que dormía, pero en medio de pesadillas provocadas por la dictadura.

Fuentes como CNN informan que, tras su traslado a Manhattan, Nicolás Maduro fue llevado en helicóptero al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde espera una merecida pena por cargos como narcoterrorismo y tráfico de armamento pesado. Del mismo modo, este lunes 5 de enero se realizará la lectura de cargos, en la que Maduro Moros comparecerá ante un juez federal para conocer formalmente de qué se le acusa. Por esta razón, se estima que, conforme a la legislación estadounidense, su condena oscile entre una pena mínima de 50 años y cadena perpetua.

Se ha hablado de intervencionismo y de un supuesto abuso a la soberanía, amparado en los artículos 1 y 2 de la Carta de las Naciones Unidas, una organización que, hasta la fecha, ha demostrado velar por intereses particulares que han perjudicado a la familia como columna vertebral de la sociedad, incluso mediante los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. También se menciona una silenciosa guerra declarada por parte de Estados Unidos. En efecto, debemos estar alertas ante los mensajes entre líneas sobre quién liderará el país, pero también es pertinente analizar el desarrollo histórico de Venezuela bajo el socialismo y el ejemplo decadente que Hugo Chávez y Nicolás Maduro siguieron durante 31 años de dictadura de Fidel Castro en Cuba, un país que, por cierto, también merece ver la luz en medio de la oscuridad.

Por otra parte, el pueblo no olvida una historia construida entre escombros y vacilaciones. La soberanía, durante 26 años de dictadura, solo fue válida para personajes como Hugo Chávez o el hoy capturado por narcoterrorismo, Nicolás Maduro.

Por la macabra lucha por el poder dictatorial que se gestaba, Nicolás Maduro pudo haber tomado el mando del mismo modo que el guerrillero Castro, repitiendo la historia de Cuba, pero esta vez en Venezuela.

Una reflexión inevitable surge tras las fraudulentas elecciones venezolanas de 2024, en las que María Corina Machado, una heroína sin capa, fue considerada enemiga por la Fiscalía venezolana. Una historia similar a la de Juan Guaidó, también perteneciente a la oposición venezolana. Para el chavismo, quienes no comulgan con su ideología son perseguidos políticos dentro de su nefasto proyecto socialista.

¿Y tú? ¿Estás del lado de una Venezuela libre o concuerdas con una dictadura ya derrocada?
Hoy fue Maduro; mañana, las mentes detrás de su malicia.

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