La prepotencia de la antes todopoderosa zurdería ha terminado con un monumental impacto geopolítico por el crudo venezolano -nunca más a su servicio- y profundas repercusiones regionales y locales.
Los grandes GDO territoriales, incluídas sus sucursales en Ecuador, han sido mutilados con este notable golpe asestado al narcotráfico y su consecuente lavado de activos. En perspectiva, la industria de la construcción y bienes raíces sufriría una considerable merma en su demanda en el país. Aquellas extraordinarias edificaciones -injustificadas para una nación que no crece económicamente de manera sostenida- tendrían graves afectaciones en sus proyectados cumplimientos. La banca local podría verse afectada como corolario. Nuevos desarrollos industriales e inmobiliarios irían directo al congelador. El abrupto descenso en el narcolavado tendría otras implicaciones por las debidas pérdidas de circulante en el mercado.
La caída en los precios del petróleo sería una derivación de la intervención estadounidense. Políticamente, el colapso total y caída del régimen cubano sería solo una cuestión de tiempo por falta de combustible. Lástima que Fidel, otro criminal, no viviera para terminar como Maduro. Ortega no tendría más sustento para continuar desgobernando Nicaragua. Petro estará pronto fuera del poder y podría terminar en Manhattan. Correa, por su parte, dejaría de públicamente cuestionar la probabilidad de una interceptación de la DEA durante sus desplazamientos aéreos. «Oye Rafael, ¿seguro que no has perdido el sueño?»

Estás un poco fatalista Gonzalo y resignado por la posible erradicacion del narcotrafico., de la que aceptas y estás de acuerdo.
Veras que vienen tiempos mejores. Slds.