20 enero, 2026

Un almuerzo con la 1.ª y la 2.ª promoción

Fue una reunión entre los exalumnos de la primera y segunda promoción del Colegio Javier de Guayaquil. Llegado el día y la hora fijada, nos reunimos doce exalumnos de la primera promoción y ocho de la nuestra.

El Chuqui Bejarano hizo el brindis de rigor y me correspondió tomar la palabra a nombre de ambas promociones.

De lo que recuerdo, empecé indicando la cercanía que tuve con tres alumnos de la primera promoción, pero antes debo decir que ambas promociones éramos rivales a muerte en el área deportiva dentro del colegio; sin embargo, nos comportábamos como un puño cerrado cuando teníamos que competir en los campeonatos intercolegiales de fútbol. Jugaban: Negrete en el arco y Dyer como suplente; en la defensa, Rumbea (+) y Ginatta (+); en la media, Oruz, Andretta y Cabezas; y en la delantera, el Gamo Varas, Idrovo, Pablo Pino, Pepín Chávez y Villegas.

En básquet jugaban: el Gamo Varas, Ginatta, Andretta, Dyer y Mariano González; Oruz era suplente, al igual que Yano Cuadros (Jorge Pino también era suplente).

En esos años fuimos campeones intercolegiales en fútbol, básquet y ajedrez. Les ganamos al Vicente Rocafuerte, que era el mejor en fútbol, y al San José, que era el mejor en básquet. En ajedrez destacaron Walter R. Spurrier, Efraín Pérez y otro joven Pérez, considerado el mejor.

Empecé afirmando mi amistad con el Dr. José Fernando Gómez Rosales, por cuanto escribo para su página virtual Desde mi trinchera. Luego me referí al Lcdo. Carlos Peña Mateus (+), con quien fuimos compañeros en la Universidad de Guayaquil, en la Escuela de Derecho, desde el segundo año hasta el sexto, año en el que se retiró de la facultad. Posteriormente me referí a Pepito (así lo llamaba) Estrada. Pepe conversaba mucho conmigo; en El Español, Pepe tenía un sueño: realizar, a través del Ministerio de Obras Públicas, el Tren de la Costa, que uniera los puertos de Esmeraldas con Puerto Bolívar, con ramales hacia Manta, La Libertad y Guayaquil, hasta concluir en Puerto Bolívar. Lamentablemente falleció sin cumplir su sueño.

De la primera promoción, Charlie Dyer asistió en silla de ruedas y Manolo Aguiñaga con sombrero y bastón. Aprovecho esta reseña para darle mi más sentido pésame por el fallecimiento de su hermano Javier, mi compañero en el primer año del Javier, haciéndolo extensivo a su hija, la Dra. Marcela Aguiñaga, a sus hijos y a los demás familiares cercanos.

Grata reunión esta de las dos promociones. Espero que el próximo año se repita.

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