«La deuda pendiente del liderazgo ecuatoriano en 2025″
La política ecuatoriana atraviesa desde hace varios años un fenómeno que se hace cada vez más evidente en todos los niveles del Estado, hablo de la llegada al poder de personas con escasa o nula preparación en gestión pública, gobernanza y administración estatal; esta realidad, lejos de limitarse a figuras aisladas, se ha convertido en un patrón que condiciona la eficacia del gobierno, debilita la institucionalidad del país y afecta directamente la calidad de vida de los ciudadanos.
Una parte significativa de este problema surge de la percepción ciudadana de que la renovación política sólo puede venir de rostros totalmente nuevos, aunque estos no cuenten con la experiencia necesaria; el cansancio frente a las élites tradicionales unido al desencanto por la corrupción, ha llevado a muchos votantes a apostar por candidatos que prometen ¨cambiarlo todo¨, aún cuando no poseen una comprensión mínima de cómo funciona el Estado. Este fenómeno, es entendido como un voto de rechazo más que de convicción y ha abierto las puertas a liderazgos carismáticos, pero poco capacitados para estar frente a la complejidad de la administración pública.
La improvisación debilita la confianza ciudadana en las instituciones, pues cuando un gobierno se muestra incapaz de planificar y ejecutar soluciones, la ciudadanía percibe al Estado como ineficiente e inútil; esta percepción erosiona la legitimidad democrática y alimenta la idea de que ¨ningún gobierno funciona¨, abriéndose así espacios para discursos populistas o soluciones autoritarias que históricamente han puesto en riesgo la estabilidad democrática; hay que tener en cuenta que, la falta de preparación no es sólo un problema técnico, sino también un factor que incide en la salud política del país.
Frente a este panorama, surge la necesidad urgente de replantear la cultura política ecuatoriana, la profesionalización del sector público no debe ser vista como un lujo, más bien debe ser un requisito básico para que la democracia funcione; los partidos políticos como espacios de formación y selección de liderazgos, necesitan fortalecer sus procesos internos y promover candidatos que cuenten con la capacitación necesaria, del mismo modo es indispensable impulsar programas de formación en administración pública, gobernanza y políticas públicas para quienes aspiren a roles de elección popular.
Nosotros como ciudadanos también jugamos un papel fundamental, es necesario que el voto deje de ser una respuesta emocional o un castigo hacia gobiernos anteriores y que se convierta en una elección informada; evaluar la experiencia, la formación y la capacidad de los candidatos es un paso esencial para evitar que la improvisación siga siendo el sello de la política en nuestro país, pues la democracia se fortalece cuando los ciudadanos exigen preparación y responsabilidad, no sólo discursos atractivos.
Las pasantías políticas no son un destino inevitable, sino una consecuencia de decisiones colectivas, construir un Estado eficiente y una democracia sólida exige asumir como sociedad el compromiso de valorar la preparación, la ética y la visión a largo plazo; sólo así Ecuador podrá superar la fragilidad institucional que lo ha caracterizado en los últimos años y avanzar hacia un futuro donde gobernar deje de ser un aprendizaje improvisado y se convierta en un acto de responsabilidad profesional y moral.

Interesante y real análisis visto desde la óptica de la ineficiencia e incapacidad de los gobernantes, sin perjuicio de ello, creo que, mientras se siga buscando un caudillo, por preparado que pueda estar, el futuro será incierto, pues a la par de la capacidad y preparación, están los intereses personales y del grupo que rodea al Ejecutivo, mismos que, al no estar enmarcados en el bienestar de la ciudadanía ni el progreso del país, parirá solo un episodio similar a los anteriores, teniendo al mando a un nuevo abusador con banda presidencial. El Ecuador necesita no solo gente bien preparada, lo cual obviamente es deseable, pero además, se requiere un cambio de mentalidad en el electorado que lo que busca es un nuevo Jefe de la Tribu. Por ello solo miran a la izquierda y la derecha, como quien sufre de CIFOSIS que los incapacita a levantar la cabeza y mirar al frente. El resultado: CADA DÍA MÁS MEDIOCRIDAD Y DECEPCIÓN. Saludos cordiales.