Es mi tercer y último artículo que comenzó con País de Delitos, en los que he tratado de describir todo un entramado jurídico para recuperar el valor del inmueble del Banco de Descuento, en principio, con la finalidad de devolverlo a los accionistas de acuerdo con la participación accionaria, pero no terminó con las mismas intenciones. Después de múltiples gestiones de los abogados que defendían los intereses de los accionistas lograron que la Superintendencia de Compañías reparara el daño emergente por concepto de pago de justo precio y la indemnización que en sentencia de última instancia ejecutoriada y en firme representó 29,844.877 dólares mediante bonos del Instituto Ecuatoriano, de los cuales el 50% debía pagarse a favor de todos los acreedores y accionistas. Por gestiones y atribuciones del Cesionario y Procurador judicial ese porcentaje fue entregado a uno de los accionistas, pero han pasado semanas y el 99% de ellos no ha sido notificado; algunos se han ido enterando por información de terceros. Si el accionista que recibió casi 15 millones de dólares no tenía las direcciones de los centenares de accionistas, debió haber consignado los dineros a un juzgado como se hace con el porcentaje de las utilidades que las empresas reparten y los administradores no saben cómo localizar a sus exempleados. Y el juzgado debería publicar la lista de los accionistas en un diario de importante circulación.
La burla hecha a la justicia debe terminar y el sistema judicial intervenir para inmediatamente proceder a la cancelación de los dineros que pertenecen a centenares de ecuatorianos.

En mi entender, las gestiones y atribuciones del Cesionario y Procurador judicial, deberían ser públicas, publicadas y transparentes, de tal manera y dando cumplimiento a todos los artículos de la ley, todos los accionistas deberían Ya haber sido notificados y las lista hecha pública, aquí hay, como se dice vulgarmente, “gato encerrado”, hago un llamado a las autoridades con poder de supervisión, que se acelere el trámite y se ponga en su lugar a los que ven en esto una manera de enriquecerse con lo ajeno.