Motivo de inmensa preocupación es la inseguridad que ha ido creciendo en el país a tal extremo que hay un verdadero clamor por parte de la ciudadanía para que se tomen las medidas necesarias en forma urgente. Las cifras y los hechos son elocuentes, hay una escalada de la delincuencia que requiere medidas heroicas; no faltan razones para sentirnos aterrorizados: los asaltos, robos, secuestros, asesinatos, los actos criminales en general, ocurren en todo momento y en cualquier lugar, no importa si es de día o de noche y lo que más preocupa es que cada vez son más violentos y audaces; a esto se suman los asesinatos por encargo y los “ajuste de cuentas” a manos de sicarios ; la audacia y agresividad de los delincuentes ha llegado a grados extremos jamás vistos en nuestro país.
Las cifras de muertes violentas en Ecuador estremecen. Según los datos preliminares, entre el 1 de enero y el 28 de noviembre de este año se registraron 8.272 homicidios intencionales; la proyección, se calcula que terminaría el año con alrededor de 9000 muertes violentas, de este dato, según cifras oficiales corresponderían 7650 a asesinatos de enfrentamientos entre bandas criminales y 1350 a víctimas colaterales.
La Zona 8 que corresponde a Guayaquil, Durán y Samborondón es la de mayor afectación, pese a la declaratoria de Conflicto Armado Interno y de los permanentes operativos del Bloque de Seguridad (Fuerzas Armadas y Policía), son alrededor de 2760 muertes violentas, la mayoría a través de ataques con armas de fuego, incluido fusiles de uso militar; a esto se suman los datos de las provincias de la Costa son las más afectadas: Los Ríos con 1.147 muertes, Manabí 1.141, Zona 5 (22 cantones de la provincia del Guayas) 893, El Oro 633, Esmeraldas 291 y Santa Elena 203.
Los datos del Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado (OECO), son reveladores de una verdadera tragedia que sufre nuestro país, se señala como el epicentro de la crisis al cantón Puebloviejo en la provincia de Los Ríos, dicho cantón tiene una tasa de criminalidad del 187,64 de muertes por cada 100 mil habitantes, no se quedan atrás los cantones de Quinsaloma, Las Naves, Balao, Huaquillas, etc. Estos terribles datos constituyen el termómetro de la violencia en nuestro país.
No solo las muertes violentas han aumentado en el país, también registran altos niveles otros delitos como secuestros, “vacunas”, extorsiones y robos violentos, lo que evidencia el crecimiento de la criminalidad en las zonas urbanas y rurales.
Habrá visos de volver a tener paz y tranquilidad, si el Gobierno, Asamblea, Justicia, empresa privada, la academia, organizaciones gremiales, gobiernos seccionales, ciudadanía, etc. se unen, bajo un liderazgo que genere confianza y credibilidad, que no se diluyan los esfuerzos en acciones dispersas y que sean contundentes y firmes
Que las fuerzas del orden se depuren y los malos elementos sean severamente sancionados, igualmente los operadores de justicia; que se pida urgente apoyo a los países que de una u otra forma están involucrados en este grave problema; que los gobiernos de los países vecinos -Colombia y Perú- asuman sus responsabilidades en sus respectivas fronteras; que se intervenga con firmeza en las cárceles para desarticular las bandas criminales, las mismas que deben ser dirigidas por un equipo de expertos.
