Es un mes lleno de colorido y de nostalgia. Este mes se llama diciembre. En su transcurso, nuestra mente se llena de momentos tristes y alegres que nos hacen recordar la vida entera. ¿Por qué se termina un año o por qué empieza uno nuevo? ¡No lo sabemos!
Estos recuerdos llegan como una película, y deben llegar, porque no podemos borrarlos del cerebro ni de la mente. Todo queda allí grabado para siempre, y es imposible hacerlos desaparecer.
A veces son recuerdos de cosas que hemos prometido y no pudimos cumplir, y eso afecta nuestro bienestar emocional. En estas fiestas intentamos hacer las cosas mejor que el año anterior y volvemos a hacer promesas, a veces sabiendo que no las vamos a cumplir.
Sin embargo, en cada Navidad prometemos muchas cosas y, aunque no siempre las cumplimos, tratamos de creer que este año sí lo haremos. Así siguen pasando los años, y la edad llega poco a poco a nosotros, siempre con la esperanza de la unión familiar, sobre todo del reencuentro con los hijos ausentes. Esto nos llena de energía y, sin darnos cuenta, sentimos otra vez que vivimos.
Entonces tratamos de recuperar la fortaleza de antes y esperamos con amor estas fechas. Sentimos que debemos ser como cristal de roca para continuar y esperar a los ausentes, aunque muchos se van para no volver.
La Navidad es una fiesta llena de colorido y alegría, empezando por el arreglo de la casa. El cambio que experimenta el hogar en esta época es único, y tratamos de hacer que se sienta ese ambiente poniendo todo nuestro empeño.
¿Cómo lo hacemos?
Tratamos de unir a la familia para no sentirnos solos y recordar que todavía vivimos. La Navidad, para nosotros, es ver un arbolito verde con muchos colgantes, o uno dorado para darle elegancia. Eso nos hace felices.
Pero siempre sucede algo en el mundo: los dueños de empresas, que desean indicar los pasos que debemos seguir para estas Navidades, a veces nos impiden continuar con nuestros sueños. Por ejemplo, he leído que este año los arbolitos deberán ser blancos; los verdes tenderán a desaparecer, al igual que los adornos tradicionales: las bolas, las guirnaldas verdes o doradas, los lazos, la estrella en la punta del árbol o la corona en la puerta de entrada.
En fin, todos los adornos que uno desea, incluso las luces de colores que le dan vida al árbol de Navidad. Muchas veces el Pesebre, donde nació Jesús, también se adorna con luces. Nos sentimos felices al ver la casa iluminada y decorada, y al no olvidarnos de la corona en la puerta.
Pero no es así: sin darnos cuenta, terminamos siguiendo lo que dicen las revistas o las empresas que intentan imponer nuevas ideas. ¿Para qué?
Sencillamente para ganar dinero. He leído en muchas revistas lo siguiente:
— Se acabó el arbolito verde.
— Las bolitas tradicionales ya no se usarán.
— La corona de la puerta desaparecerá.
— La Navidad será diferente, moderna, elegante y sofisticada.
— La mesa ya no se vestirá de rojo o verde, sino de tonos blancos.
— Los adornos del árbol serán tejidos o de madera clara, y no debe llenarse demasiado.
— En la punta del árbol se pondrá un lazo o una estrella minimalista… o nada.
Dicen los entendidos que así será una Navidad elegante.
Ahora bien, todos los cambios o tendencias pueden ser buenos, pero depende del porqué. ¿Para qué cambiarlo todo?
Acepto, por ejemplo, que en un pueblo sin luz se enciendan unas velitas para alumbrar, siempre con cuidado. Pero transformar la Navidad solo para que nuevos empresarios ganen dinero, cambiando el color del árbol, los adornos o el mantel que siempre fue verde, es convertir esta fiesta en algo sin valor sentimental.
Creo que no estaremos de acuerdo en dejar de usar la corona en la puerta o en borrar los detalles que alegraban un hogar, solo porque así lo deciden algunos.
Si lo pensamos bien, no deberíamos aceptar estos cambios que no nos hacen bien.
Cada hogar tiene sus principios y, para muchos, la Navidad ha sido siempre lo mejor del año, porque celebramos la venida del Niño Jesús. Es una fiesta de alegría y amor, tanto para niños como para adultos. Siempre se ha arreglado la casa con el arbolito verde, las bolas y cintas de colores, y en la punta la estrella que representa la que guio a los Reyes Magos al Pesebre donde nació Jesús.
¿Y de un momento a otro se quiere borrar toda esa historia? ¿Para satisfacción de quién?
La Navidad es lo más bello que existe. Es el único día en el que hasta las guerras se calman.
Es el día en que la sonrisa aflora en los labios, el día de la paz y del amor.
Felicidades en este día de ensueño, de paz, amor y alegría.
Feliz Navidad.

Muy bonito análisis Gloria. Para mi la navidad será siempre verde, roja y dorada. Nunca sigo tendencias y menos en esta época. Y mi pesebre con mucha luz, la luz que necesita ahora mas que nunca el mundo entero y solo nos la dá Dios con su amor y su misericordia.
No me gusta la comercialización de la Navidad. Para mí, estas fechas no se tratan de tendencias ni de lo que digan las empresas, sino de pasar tiempo con la familia y recordar lo verdaderamente importante. Como europeo, la Navidad empieza cuando mi madre hornea las primeras galletas navideñas y cae la primera nieve. Es ese ambiente el que hace que uno sienta la magia de estas fechas.
Qué artículo tan maravilloso. Lo disfruté mucho.
Muy cierto lo que dice, no perdamos la esencia de lo que se trata esta celebración.