20 enero, 2026

Blindando la criminalidad

A propósito del juicio de lesa humanidad -el primero que registra el Ecuador en toda su historia-, contra distinguidos militares que hace 40 años, en cumplimiento de sus obligaciones con el Estado, combatieron el terrorismo, el secuestro, el asesinato, el robo y otros delitos cometidos por miembros del grupo criminal Alfaro Vive Carajo (AVC), no solamente constituye un acto indigno mediante el cual quiere saciarse la venganza de un minúsculo, si no insignificante, sector de la población, sino que con ello se pretende -no lo van a conseguir- desacreditar a un gobierno (1984-1988) indoblegable ante la subversión y dispuesto, como sucedió, a darle paz y tranquilidad a los ecuatorianos.

Los derechos humanos… “se aplican por igual a todas las personas en todo el mundo, sin discriminación alguna por raza, sexo, nacionalidad, etnia, idioma, religión o cualquier otra condición”, reza la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En ninguna parte dice que se excluyen de esos derechos a policías y militares. Lesa humanidad se refiere… “a crímenes que constituyen un ataque sistemático o generalizado contra una población civil, que violan gravemente los derechos humanos y ofenden la conciencia de la humanidad”. Mientras el robo, el secuestro, el asesinato y el terrorismo de AVC sí fue sistemático y generalizado contra una población civil, “violando su dignidad y su derecho a la seguridad personal y a la vida”, la fuerza pública solamente cumplió con su deber de proteger a los ecuatorianos e impedir -como de hecho ocurrió-, que esa organización guerrillera, subversiva, militar y terrorista, disfrazada de “política”, provocara un clima de violencia permanente en el país.

Los miembros de AVC se capacitaron y entrenaron en Cuba, Nicaragua, Colombia y Libia, principalmente. Aparece oficialmente en 1983, sucediendo al grupo subversivo criminal Montoneros Patria Libre, que secuestró y descuartizó al empresario Antonio Briz López (1977). Se asoció con el M-19 de Colombia, el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru y Sendero Luminoso del Perú (de los más violentos en la historia de América Latina), y formaron el Batallón América para llegar al poder central de sus repúblicas. Secuestró al banquero Nahim Isaías Barquet (1985). Él falleció durante el operativo de su rescate, en Guayaquil, por un balazo propinado por una colombiana del M-19. Robaron por lo menos a 8 bancos, llevándose en sucres lo que ahora representarían unos 150.000 dólares. Mataron policías y guardias privados.

Hoy quienes los combatieron y los derrotaron hace 40 años, librando a los ecuatorianos de esta lacra y brindándoles paz total, por lo que recibieron el aplauso y la gratitud general, son sometidos a un juicio de lesa humanidad. Que bien cabe, frente a la ofensa que se comete, recordar una frase atribuida al papa Juan Pablo II: “El terrorismo nace del odio, se basa en el desprecio de la vida del hombre y es un auténtico crimen contra la humanidad”… ¿Y los DD.HH., qué?

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