Aquella promisoria luna de miel, pletórica de ideas, colosales expectativas y superlativa juventud, ha terminado. El novio, erradamente pensó, que su propio bienestar y plena satisfacción colmarían, sin mucho esfuerzo, ni gran convicción, de eternal gracia a su novia. El problema, sin embargo, era que el poco expresivo novio nunca tuvo un plan y no había algo para comunicar, salvo prometer, ni siquiera escuchar. Su seductora imagen, apenas una ilusa estampa, desbordaba credibilidad y autosuficiencia. La desdichada novia, fatigada de crecientes mentiras y mayores promesas, se ha apartado, dejando al novio desconcertado y aturdido, sin saber qué hacer, a quién escuchar o cómo cambiar.
La novia podría regresar al regazo, pero condicionalmente, si acaso. Al pan, pan, y al vino, vino, repite sin cansancio. No más insultos, atropellos ni abusos. No desea que el ámbito familiar sea inundado por el refugio corporativo del novio, ni que estos, tampoco otros temporales, se aprovechen del colateral patrimonio prometido para todos los demás. Quiere que el entorno sea cuidado y protegido, que nadie se extralimite en sus derechos y obligaciones, que haya justicia. Empero, la novia sabe que al no haber perdido su encanto y estando igual de apetecida, bien podría buscarse otro novio. ¿Por qué no?, dice ella. Al final, esto ya se volvió una relación de conveniencia, dejando de ser íntima, sobreentendiéndose como un acuerdo con reparaciones, para nada sellado ad infinitum, ni tampoco incondicional en su rendición sentimental.

Sin menospreciar a ningún ser humano, en este caso por su juventud, es claro a través de la historia que un balance equilibrado en cualquier Equipo de Trabajo es contar con la Experiencia y Juventud. Mas aún en el manejo Político, que ya de por si es complicado en cualquier país. Recuerdo el caso de un rey joven en la nación de Israel que prefirió seguir el consejo de los jóvenes y no de los experimentados y sabios, al imponer mas carga tributaria al pueblo. Los primeros le aconsejaron al joven rey que lo hiciera. Los mas «viejos» le aconsejaron que no lo hiciera ya que el pueblo estaba agotado con muchos impuestos. La historia dice que el joven rey duró en su trono muy poco tiempo y que fue un total desastre en su administración. El pueblo se levantó y finalmente fue destituido. El que tiene oídos para oír que oiga
Me encantó esta analogía que uso.
Gracias.
Me pregunto ¿Cómo habrían calificado a alguien que acertadamente hubiese escrito esto hace, digamos, 5 meses atrás?