15 diciembre, 2025

¿Deja de ser parte del problema y forma parte de las soluciones?

Pongamos en contexto el tema, siempre con mi ejemplo-Escucha esta narrativa de mis vivencias. Si un ciudadano critica en redes a un funcionario por usar recursos públicos en propaganda o en una entrevista o  proyecto cualquiera. Sin embargo, semanas después justifica al político de su preferencia que hace lo mismo.

La incoherencia no se percibe porque pesa más la emoción de pertenecer a un bando que la razón de exigir coherencia. Verdad.  La conclusión para mí es clara: la política está atrapada en un círculo vicioso de ataques y justificaciones, pero no para los demás.   Y ese círculo no lo alimentan solo los políticos; lo fortalecen también los ciudadanos que se niegan a aceptar su propia parte de responsabilidad en todos sus actos públicos como privados.

 “Yo escribo sobre política pública sin ser político desde una mirada lejana sin filiación o militancia, y también a veces   critico como si yo estuviera libre de culpa o señalo los errores más que las virtudes   , fortalezas que poco a poco dejamos  de construir y  reconocerlo es apenas el primer paso.”

Con estas ideas , mi mensaje es estructurar un manifiesto haciendo entender a la gente que el verdadero desafío está en hablar de soluciones y comprometerse  con ellas.  Hacerlos entender   a ustedes que la política como servicio público no mejora con diagnósticos repetidos, sino con acciones concretas que rompan la dinámica del culto al yo.

Vivimos en tiempos que la política parece reducida a un duelo interminable de ataques y justificaciones. Criticamos con dureza al adversario y justificamos al mismo tiempo las faltas de aquel con quien simpatizamos. Esa incoherencia no es menor es la raíz del círculo vicioso que atrapa a la vida pública donde la emoción de pertenecer a un bando o movimiento político pesa más que exigir coherencia.

Este círculo no lo sostienen solamente los políticos, lo sostenemos nosotros los ciudadanos cuando caemos en la tentación de señalar sus errores con indignación a los demás, y negamos nuestra propia parte de responsabilidad.  .Hoy  2025 quiero invitar a todos los ecuatorianos, que se están mal acostumbrando a vivir en esta horrible normalidad de  la crítica sin aportes, a un dialogo profundo- Exigir coherencia empezando por nosotros mismos. No se trata de pedir perfección sino de practicar la vida con la misma vara de medir para todos, incluso para quienes pensamos que representan nuestras ideas .

Romper la comodidad del diagnóstico repetitivo. Ya conocemos los problemas, corrupción, clientelismo., abuso de poder etc. El verdadero desafío esta en hablar de soluciones y comprometernos con ellas .Ver la política como servicio público. No como una arena para inflar egos o mantener bandos, sino como un espacio de construcción colectiva donde importa más el bien común que la reputación personal.

Transformar la crítica en propuesta .Denunciar es necesario pero incompleto, no sirve. A cada crítica debemos   crear y aportar  con  una idea concreta de cómo mejorar. Romper el culto al yo, para construir el nosotros.

La democracia florece cuando la gente deja de actuar como espectadora y se reconoce como protagonista.  El llamado es simple pero exigente.  Dejemos de ser parte del problema, para ser parte de las soluciones.

 La política no cambiará solo con discursos, no cambiará con diagnósticos, cambiará cuando los ciudadanos asumamos nuestra propia responsabilidad buscando siempre la construcción sobre la destrucción.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Culito de rana

Si el culito de rana tuviese efectos terapéuticos, la profesión médica quedaría reducida al mínimo común múltiplo y las granjas de ranas habrían desplazado a las camaroneras. El culito de rana, donde […]

×