5 marzo, 2026

Espiritualidad Lasallana: Ejercicios diarios

Bueno y a todo eso, qué es oración… y sobre todo, cómo se hace… porque nos armamos líos.

Para empezar, te diré, qué NO ES oración. Algunos creen que si han pasado diez minutos leyendo un libro de devoción, ya han hecho oración… No. Han hecho lectura espiritual. Que es excelente… pero no han hecho oración y que quede claro. Otros más sutiles dirán que se han pasado un cuarto de hora leyendo el Evangelio o los Salmos… Tampoco es oración. Es, como dicen los entendidos, «Lectio sacra» que significa lectura sagrada. Y es verdad. Es óptima y puede ser magnifica entrada en la oración; pero no es todavía oración. Otros piensan que es rosario… tampoco, no, todavía no.

«La oración es una ocupación interior y una elevación del alma a Dios.»

Así la define San Juan Bautista de La Salle. Y así es entendida en nuestro Signum Fidei. Esta ocupación interior puede tener sobre algo leído… pero es ocupación mía, personal, interior, … y se acompaña una «elevación del alma a Dios».

Por lo mismo, «elevación» y «unión con Dios».En la práctica cómo hemos de proceder para que lo que haga un Signum Fidei sea de verdad oración y no un sucedáneo, que no arregle gran cosa, visto y aceptado que, con la oración, llegamos a ser lo que decimos que somos.

1.- PRESENCIA DE DIOS.- Y es otro tema que he de tratar en breve como te dije. Para hoy bastará que te diga esto; déjalo todo… centrar nuestro espíritu en Dios… y dejar que su presencia me invada. Decir como San Bernardo, el hombre más ajetreado de su siglo, al entrar en la Iglesia:

«Ocupaciones y líos, os quedáis a la puerta, hasta que salga…»….

O como dijo mejor todavía el propio Señor:

«cuando quieras orar, entra en tu aposento, cierra las ventanas y ora en secreto a tu padre que está en los cielos»…

Así se empieza la oración. Ya vez, de pronto, la importancia que tiene la presencia de Dios… tanta que a veces bastará quedarse en ella, paladeando esa dulce presencia… y habrá hecho buena oración. y sin esta presencia de Dios, será todo un torbellino de distracciones que te invadan y nada bueno has de sacar, como no sea ese astío propio de las almas que no acaban nunca de entrar en si mismas… y que huyen de la oración como de aburrimiento supremo… «yo en cinco minutos lo he dicho todo…» decía alguien…Pena…

Y aún en esto, cómo proceder? Dios presente, cómo?…… Ya te hablaré de ello.. Pero de una u otra forma, no es difícil andar al encuentro de Dios… si hay VOLUNTAD de encontrarle.

Tomado del Boletín Lasallano

 

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