15 diciembre, 2025

¿Y si nos ponemos la camiseta del Ecuador?

«El poder de decir que SÍ»

En un país tan polarizado como el nuestro, no queda más que bajar los brazos ante el revanchismo político y las pugnas ideológicas que no han hecho más que conducirnos hacia un abismo, teniendo como resultado que en consultas populares tan importantes como la que se va a llevar a cabo el próximo 16 de noviembre de 2025, salga a relucir ese fanatismo que nos pone una venda en los ojos al momento de decidir lo que es mejor para el Ecuador.

El pueblo volverá a las urnas, no será una decisión cualquiera, ésta es sin duda alguna una decisión de país; una oportunidad histórica para mirar hacia adelante y atrevernos a cambiar lo que durante años nos ha detenido, así que, no se trata de un simple trámite electoral, sino más bien de una herramienta ciudadana para definir el rumbo que queremos tomar como sociedad.

Ecuador vive momentos complejos, pues la inseguridad, el desempleo, la falta de acceso a la salud, la falta de confianza en las instituciones y la frustración colectiva son el pan nuestro de cada día; la gente está cansada, desilusionada e incluso escéptica de que algo pueda cambiar y es aquí precisamente donde aparece la consulta popular como un punto de inflexión, una invitación a participar y no a rendirnos, a reafirmar que el cambio sí es posible cuando los ciudadanos decidimos hacerlo realidad. 

Votar SÍ, no significa entregarle un cheque en blanco a nadie, más bien, significa creer que podemos mejorar, que podemos dar un paso hacia la renovación, hacia nuevas reglas y decisiones que nos permitan recuperar la esperanza; significa abrirle la puerta al diálogo, a la reforma y a la reconstrucción de un país que tiene todo para levantarse, pero que, sin la voluntad colectiva no puede hacerlo.

Por el contrario, decirle No a la consulta, es mantenernos en la comodidad del ¨nada va a cambiar¨, en la resignación que tanto daño nos ha hecho; sería cerrar los ojos ante una posibilidad de transformar estructuras que a todas luces ya no funcionan, finalmente, es quedarse mirando como todo sigue igual, mientras la inseguridad crece, la economía se estanca y la confianza en la democracia se desgasta un poco más.

Por eso, más allá de las diferencias políticas, este llamado es a la conciencia cívica porque el voto no sólo es un derecho, es una herramienta de transformación; no votar o votar sin pensar, es renunciar a esa posibilidad y hoy en día, el país no puede darse ese lujo. 

Ecuador necesita que sus ciudadanos despierten, participen y digan con fuerza que SÍ quieren un futuro distinto; el país no cambiará de la noche a la mañana, eso está claro, pero cada voto consciente es una semilla de evolución. Y es así que esta vez me despido preguntándoles queridos lectores: ¿están preparados para votar con un corazón que se vista de tri color o prefieren seguir votando por colores que en este momento no combinan con la realidad del país?

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