20 enero, 2026

Mentes cautivas

Los políticos inescrupulosos siempre han utilizado la manipulación como herramienta básica para secuestrar la mente de la gente, principalmente de aquellos con menor capacidad para evaluar las cosas y distinguir entre lo verdadero y lo falso. Las personas con poca capacidad de entendimiento caen fácilmente en el fanatismo y aquello es capitalizado mediante discursos elocuentes o esperanzadores cargados de promesas falsas.

La palabra “mentecato”, define a una persona necia o carente de entendimiento; alguien que actúa sin juicio ni sensatez. Proviene del latín mente captus, que literalmente significa “privado de razón” o “falto de entendimiento”. Mens, mentis = mente; Captus, participio de capere = coger o tomar. Por tanto, etimológicamente, mentecato alude a alguien cuya mente está “tomada” o “cautiva”, es decir, una persona carente de juicio o sensatez. 

Podría haber utilizado otras palabras u otros sinónimos de este estado mental, pero he elegido este, por su precisión conceptual y su raíz etimológica. La susceptibilidad de ciertas personas a ser engañadas o manipuladas puede explicarse por una combinación de factores psicológicos y neurocognitivos. Hay estudios que sugieren que las personas más vulnerables al engaño tienden a tener ciertos rasgos de personalidad, como una mayor confianza inicial o una tendencia a la credulidad, que es la disposición a aceptar información sin cuestionarla demasiado. 

Desde el punto de vista neurocognitivo, algunas teorías indican que la capacidad crítica y el escepticismo están ligados a ciertas funciones ejecutivas del cerebro, como el control inhibitorio y la capacidad de analizar la información con escepticismo. Las personas que procesan la información de manera más emocional, en lugar de analítica, pueden ser más propensas a ser persuadidas por un rostro agradable y unas palabras suaves con narrativas convincentes o engañosas. 

Además, cuando una persona carece de conocimiento sólido sobre un asunto específico, como el derecho constitucional y el penal, es naturalmente más vulnerable a ser engañada sobre estos temas, pues no tiene un marco de referencia para detectar incoherencias o falsedades, y si no tiene la sana costumbre de investigar, su suerte está echada, esto se debe a que el conocimiento actúa como un filtro cognitivo: mientras más sabe alguien sobre un tema, más herramientas críticas tiene para cuestionar lo que se le presenta. 

En cambio, la ignorancia o el desconocimiento deja a la persona sin esas defensas y, por lo tanto, más expuesta a ser manipulada. Hannah Arendt, una destacada filósofa contemporánea, reflexionó sobre la vulnerabilidad humana ante la manipulación y la credulidad en varios de sus escritos. Arendt analizó cómo, en contextos de totalitarismo, la desinformación y la propaganda pueden hacer que amplios sectores de la sociedad acepten narrativas falsas. 

Ella consideraba que la ausencia de pensamiento crítico y el aislamiento de los individuos dentro de burbujas de desinformación los hace más manipulables. En ese sentido, Arendt subraya la importancia del conocimiento y del pensamiento reflexivo como defensa contra el engaño.

Michel Foucault, filósofo e historiador francés del siglo veinte, exploró cómo el poder y el conocimiento se entrelazan para influir en el comportamiento humano. Foucault, analizó cómo el poder se ejerce a través del discurso y cómo las estructuras de conocimiento influyen en nuestra percepción de la realidad. Nicolás Maquiavelo, por su parte, habló mucho sobre el poder y la política de una manera muy directa y a veces incluso un poco cruda. Él sostenía que la política muchas veces se basa en la percepción y en el manejo de las apariencias, y que los líderes pueden manipular la opinión pública para mantener su poder.

Es importante abordar la manipulación política desde esta perspectiva y a la luz de lo publicado por personas como las antes nombradas, para desterrar suspicacias sobre presuntas preferencias partidistas, pues, en estos precisos momentos, el Ecuador atraviesa por una etapa extremadamente crítica, con un gobierno manipulador y además, aliado al GLOBALISMO de la Agenda 2030, conforme consta en decreto firmado por su pre antecesor Lenín Moreno, ratificado por Guillermo Lasso y por el actual encabezado por Daniel Noboa Azin, conforme ha sido corroborado por su propia boca en discursos ante la OEA y la ONU, por lo cual continúa haciendo que nuestros niños reciban la maligna vacuna impuesta desde la OMS.

Un gobierno que, ha cautivado la mente de un amplio segmento poblacional, evidenciado no solo falta de escrúpulos para mentir sin rubor, sino además, la voluntad para ceñirse a un plan que busca destruir la democracia en el Ecuador, como otros mandatarios están trabajando de forma similar en otros países, utilizando todos los medios posibles para someter a sus pueblos al nuevo orden mundial. Quiera Dios que este pueblo disminuido en su autoestima y debilitado en esperanzas, salga a tiempo del hipnotismo en que ha caído como un tonto conejito víctima de una boa que está lista para devorarlo.



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