15 diciembre, 2025

Recordando mi visita a Nicaragua

Recordando estos tres países que forman parte de Centroamérica, debo aclarar que no viví en ellos; lo que hice fue pasar por sus territorios y conocerlos un poco.

Nicaragua era el país más cercano a Costa Rica, ya que se encuentra al norte, y fue el primero de los tres que visité. Salí por tierra desde el sur costarricense, y en el camino encontré cosas muy interesantes. Recuerdo un ojo de agua tan caliente que el agua hervía; se podía poner un huevo y cocinaba al instante. Sabía que estos fenómenos existían, pero nunca había tenido la oportunidad de apreciarlos de cerca, solo a través de lecturas.

Durante el trayecto hacia Nicaragua, íbamos conversando en el carro sobre este país. Naturalmente, cada uno tenía una opinión diferente: algunos hablaban de su política, otros de la pobreza que se vivía allí. Para evitar discusiones, decidimos continuar el viaje sin tocar temas que pudieran generar problemas, con la idea de regresar en un día o, como máximo, quedarnos una semana.

Conversábamos sobre los lagos hermosos que tiene Nicaragua, sus volcanes y las playas que tanto la distinguen. Naturalmente, para cruzar la frontera era necesario tener todos los papeles en regla; de lo contrario, no se podía continuar.

Después de pasar la frontera, fuimos a desayunar a un lugar cercano a unos lagos muy hermosos. El desayuno consistía en café, gallo pinto (frijoles rojos con arroz) y huevos revueltos. Fue un desayuno contundente, ideal para continuar el viaje.

Avanzamos despacio y encontramos lugares donde se vendía artesanía. En uno de ellos, mi hija —que entonces tenía apenas dos años— se enamoró de una pequeña silla mecedora muy hermosa, y se la compré. Han pasado más de 50 años y la silla sigue intacta; nunca ha necesitado ni siquiera una capa de barniz. Siempre he considerado que el trabajo del artesano es maravilloso.

Con el calor del día, teníamos mucha sed, así que paramos en un restaurante muy bonito. Allí nos dijeron que la bebida típica de Nicaragua era el pozol, preparado con linaza, maíz, cacao y otros ingredientes, al que suelen añadir limón. Otras bebidas tradicionales son el pinolillo, el cacao, la chicha de maíz y el pozol. Estas bebidas se preparan tanto en las casas como en los restaurantes.

La gente, en general, es muy amable y transmite confianza; se puede conversar con ellos fácilmente, aunque primero hay que ganarse su aceptación.

No continuamos más el viaje porque se estaba haciendo tarde, así que regresamos a Costa Rica. Ese primer viaje a Nicaragua me dejó con el deseo de volver y conocerla a fondo. Siempre he creído que los deseos sinceros terminan cumpliéndose.

Volví a Nicaragua tiempo después, por asuntos de trabajo y también por paseo.

Esta linda república ha tenido tres capitales a lo largo de su historia. La primera fue León, una ciudad maravillosa, reconocida por su importancia histórica y cultural. Alberga universidades muy prestigiosas, donde se han graduado miles de médicos. Es una ciudad hermosa, limpia, con la catedral más grande de Centroamérica, y es conocida como la “ciudad universitaria”. Sus habitantes la aman y la cuidan con orgullo.

La segunda capital fue Granada, una ciudad hermosa que cautiva a sus visitantes por su belleza y elegancia. Es una de las ciudades más antiguas de América.

Finalmente, está Managua, la actual capital, que se ha convertido en el centro económico del país. Es un crisol de desarrollo y fue muy visitada en el tiempo en que viví en Centroamérica.

1 comentario

  1. Su artículo está tan bien escrito que realmente logra transportarme a los lugares que describe. La forma en que narra sus experiencias de viaje es tan vívida y natural que me hace sentir el deseo de visitar esos sitios personalmente. Sus textos siempre inspiran y despiertan la curiosidad por conocer más del mundo que usted ha recorrido.

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