15 diciembre, 2025

“Habemus Papa”

Tan pronto falleció el papa Francisco, se reunió en Roma el cónclave de cardenales para nombrar a su sucesor. Una vez cerrada la puerta, todo lo que se diga en su interior es secreto; los cardenales se lo llevan a la tumba. La señal de que se ha elegido al sucesor del papa es la salida de humo blanco de la chimenea del cónclave. El nuevo papa se asoma por la ventana y da la bendición a los feligreses en la Plaza de San Pedro.

Poco conozco de los agustinos. En Guayaquil tienen una iglesia y una escuela a dos cuadras del Parque del Centenario. Son muy estrictos. Los domingos, mi suegra oía misa ahí a las seis de la mañana, luego pasaba a la iglesia de La Merced a la misa de siete de la mañana, después pasaba a visitarnos a nuestro departamento, en el edificio El Morro, unos cinco minutos no más, y se regresaba luego a su casa, frente al Parque del Centenario. Esa era su rutina dominical. Estaba autorizada para llevar la comunión a los enfermos o a las personas mayores que ya no podían movilizarse por sí solas.

Mi ayudante en la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (A.B.P.E.) educaba a sus hijos en esa escuela. Eran los mejores estudiantes y mi esposa y yo fuimos sus padrinos de boda eclesiástica en la Catedral. En nuestros cumpleaños era el primero en llamarnos para felicitar.

Cuando su primer hijo se graduó de bachiller, nos invitó a la ceremonia de graduación. Era a las siete de la mañana de un día sábado. Aceptamos y ahí estuvimos presentes. Al año siguiente también nos invitó a la ceremonia de graduación de su segundo hijo, que también fue el mejor bachiller. Lamentablemente, teníamos el viernes por la noche uno de esos matrimonios imperdibles y nos excusamos. Pienso que se resintió; nunca más nos llamó.

El sucesor de Francisco adoptó el nombre de León XIV, el primer papa norteamericano. El presidente Trump fue uno de los primeros en felicitarlo. En Roma habla en italiano para dirigirse a los feligreses. Vivió muchos años en Chiclayo y otros tantos en Lima; habla perfectamente el español, el latín —por ser el idioma oficial de la Iglesia Católica— y posiblemente otros más. El Perú le concedió la nacionalidad peruana.

El papa León XIV está haciendo énfasis en la fe cristiana y en la caridad para los más pobres.

De pronto se dijo que había realizado unas seis o siete reformas muy tradicionales dentro del rito católico, lo que provocó la reacción de los grupos conservadores europeos. Por ejemplo: suprimir el agua bendita cuyos depósitos se colocan a cada lado de las puertas de la iglesia, donde los católicos se mojan los dedos de las manos y se persignan tanto al ingresar como al salir de ella.

También quedarían suprimidas la encendida de las velas en el altar donde se da la misa; otra reforma era la de recibir la comunión de pie, suprimiendo el reclinatorio, y la hostia se recibiría en la mano.

Por fortuna, se aclaró que todas estas “reformas” eran falsas, devolviendo la tranquilidad a los feligreses.

Muchos sacerdotes, cuando se dirigen a él, lo llaman “el papa León” y omiten el número XIV. Creo que hacen muy mal en omitir su número, pues el primero de ellos posiblemente así se llamaba León, luego León I, y así sucesivamente, hasta llegar a León XIV.

Mis sinceras felicitaciones al nuevo papa de los católicos en el mundo: León XIV.

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