Sin dudas, la naturaleza humana tiene aspectos muy interesantes y curiosos relacionados con sus creencias y discernimiento de lo que llega a su conocimiento. Si décadas atrás era difícil separar el trigo de la paja, hoy puede ser mucho más compleja esa labor, dada la enorme cantidad de datos y relatos falsos que circulan en las redes, agravados por el mal uso de la inteligencia artificial por parte de personas sin escrúpulos que, para fortalecer sus preferencias políticas e ideológicas, crean y difunden información falsa sin el menor rubor o cargo de conciencia.
En complemento, hay personas que, por distintas causas, son propensas a creer todo lo que aparece ante sus ojos y todo lo que oyen, sin preocuparse por investigar la fuente ni contrastar la presunta información. Pero esto no es nuevo, y una de esas cosas es el denominado antisemitismo y el «sionismo» muy vilipendiado en distintos círculos, aún por quienes simpatizan con los judíos, o dicen simpatizar con ellos, o con la nación de Israel.
¿Entienden esas personas lo que es un semita y por ende qué es antisemitismo? ¿Han leído aquellas personas, el documento que da origen a ese odio feroz hacia el llamado sionismo? ¿Conocen el origen de aquel documento llamado «Los protocolos de los Sabios de Sion», publicado a comienzos del siglo 20 por el servicio secreto ruso zarista, conocido como OJRANA u OKHRANA, que en ruso significa «Departamento de Protección»? Mucho se habla de la famosa KGB del régimen comunista de Stalin que fue antecedida por la NKVD, la GPU y primeramente por la policía CHEKA, todas ellas dentro del soviet.
Repito, se habla de ellas y de sus brutalidades perpetradas contra los disidentes del régimen comunista; pero poco, o casi nada se conoce sobre la OJRANA, aquella policía secreta que bajo el mando del Zar Nicolás II implementó una horrorosa represión contra campesinos, comerciantes, artistas, escritores, etc. con el objetivo principal de proteger al Zar y al régimen imperial contra amenazas internas, principalmente contra movimientos revolucionarios, socialistas, anarquistas y cualquier oposición política, valiéndose de un equipo de espionaje bien estructurado que vigilaba a ciudadanos rusos dentro de su territorio y fuera de él, infiltraba grupos de oposición, incluidos volcheviques, suprimían publicaciones que consideraban peligrosas al imperio zarista, arrestaban, interrogaban bajo tortura y deportaban a opositores, enviando a Siberia a muchos, y monitoreaban libros, periódicos y panfletos.
Entre las tácticas de la OJRANA, también estaba la elaboración de documentos falsos para desacreditar a líderes opositores o a cualquier grupo que considerasen peligroso. Aquella perversa policía secreta zarista desapareció con el ascenso de los volcheviques, pero fue, a la vez, la inspiración para las prácticas del nuevo organismo de espionaje y represión. Tal es así que, algunos líderes volcheviques como Lenin y Stalin, fueron vigilados e infiltrados por la OJRANA, pero lograron ponerse a salvo e incluso aprendieron de sus métodos para aplicarlos luego en el sistema soviético.
Volviendo a la falsedad del documento conocido como Los Protocolos de los Sabios de Sion, que da origen al llamado ANTI SIONISMO, existen fuentes confiables y de buena reputación como la Enciclopedia Británica; la Holocaust Encyclopedia en el United States Holocaust Memorial Museum (USHMM), que describe el origen del texto, su publicación inicial en Znamya en 1903, y menciona que algunos estudios sostienen que Krushevan fue el “autor original” del texto abreviado, aunque también designa a otros como responsables de la propagación; también tenemos la obra titulada The Protocols of the Elders of Zion: Between History and Fiction, de Michael Hagemeister, un académico que ha investigado archivos rusos originales; en su artículo aborda la hipótesis de que Matvei Golovinski haya sido el autor, trabajando bajo órdenes de Piotr Rachkovsky, jefe de la Okhrana en París.
También debo citar a «The Non-Existent Manuscript: A Study of the Protocols of the Sages of Zion», escrito por Cesare G. De Michelis, una de las obras más citadas en estudios modernos, que analiza críticamente las evidencias internas del texto, las primeras ediciones, las variantes, y evalúa la autoría de Golovinski, la participación de Rachkovsky, etc. Esta obra es considerada por los eruditos, muy útil para ver los argumentos a favor y las dudas existentes; adicionalmente tenemos a «My Jewish Learning», quizás la fuente más divulgativa, pero bien documentada, que recopila lo que se sabe (y se debate) sobre las pruebas de copia (plagio) de Joly y Goedsche, así como sobre la implicación de la Okhrana para uso propagandístico. Finalmente, tenemos a “Why the ‘Protocols is still pushed by anti-semites more than a century after hoax…” de The Conversation, el cual es un “paper” que repasa cómo la falsificación fue atribuida a la Okhrana, basándose en investigaciones históricas modernas.
Algunas de las hipótesis más aceptadas y los argumentos que sostienen estas obras, indican que, Matvei (Mathieu) Golovinski sería el posible autor del manuscrito original redactado en París, bajo la dirección de Piotr Rachkovsky, jefe de la rama francesa de la Okhrana, considerado por muchos investigadores como quien encargó o supervisó la creación del texto. También se menciona Pavel Krushevan como editor del periódico Znamya, que primero publicó versiones abreviadas o fragmentadas de los Protocolos, posiblemente sin autoría directa, pero sí en colaboración o como parte de la difusión promovida por círculos zaristas.
Sergei Nilus es quien publicó la versión completa en 1905 como apéndice de su libro, pero no necesariamente como autor del documento original; su papel fue de difusor con comentarios místicos. Movimientos antisemitas, especialmente durante la Alemania nazi de Adolf Hitler vieron en aquel documento apócrifo conocido como LOS PROTOCOLOS DE LOS SABIOS DE SION, la “oportunidad de oro” para justificar persecuciones y el exterminio de los judíos, endosándoles planes y pretensiones de adueñarse del mundo y de manipular organizaciones políticas, financieras y religiosas, mientras, a renglón seguido, fue Hitler quien intentó dominar el mundo como lo han hecho otros a través de la historia. Este artículo, sin dudas, causará polémica, principalmente por quienes han «aprendido» a odiar al pueblo judío, y a creer todo lo que se diga en su contra, porque, al final del día, mucha gente termina creyendo en lo que le gusta, no en lo que su razonamiento y las fuentes de investigación serias digan.

qUÉ INTERESANTE INFORMACIÓN. Hace décadas leí esa infamia, pero no tenía idea que procedía de la Rusia zarista. Escuché entonces que era obra de Henry Ford.
Uno aprende algo nuevo todos los días, y hoy no ha sido la excepción. Además de interesante e informativo en el contexto histórico, este artículo pone en descubierto la tendencia de la mayoría de personas que siguen lo que las masas hacen sin pensar por sí mismos.