Contexto general
El Ecuador vive una profunda crisis en su institucionalidad jurídica y política. En el marco de un Estado social de derecho y una democracia aún en construcción, uno de los principales problemas es la inseguridad jurídica; es decir, la falta de certeza, legalidad y confianza en el sistema judicial.
Este fenómeno ha socavado los pilares fundamentales de los derechos humanos, el acceso a la justicia, la dignidad, la equidad y el respeto a las normas constitucionales. En lugar de garantizar derechos, las instituciones parecen estar al servicio de intereses políticos y económicos.
Principales factores de la inseguridad jurídica
Contraloría General del Estado
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Le han retirado sus funciones preventivas.
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Actúa con motivaciones políticas más que técnicas.
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Se orienta a la persecución, no a la recuperación de bienes públicos.
Fiscalía General del Estado
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Existen fiscales vinculados al régimen anterior.
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Se enfoca en casos menores y evita los grandes escándalos, como Odebrecht, la reconstrucción de Manabí o la deuda externa.
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La pandemia fue utilizada como excusa para encubrir omisiones graves.
Comisiones “de la Verdad” y Anticorrupción
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Son utilizadas como herramientas de encubrimiento.
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Actúan como alertas para los corruptos, según denuncias de la sociedad civil.
UAFE, Judicatura y Comisión Internacional Anticorrupción
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Firmaron convenios que son más simbólicos que efectivos.
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Poca o nula acción real frente a la corrupción.
Asamblea Nacional
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No legisla ni fiscaliza con eficacia.
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Se dedica al “reparto” político a cambio de votos para reformas impopulares.
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Ignora las leyes anticorrupción.
Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS)
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Su accionar ha sido ineficaz y cuestionado.
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Casos como el del expresidente Carlos Tuárez reflejan su decadencia.
Procuraduría General del Estado
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Poca capacidad y voluntad para enfrentar casos de gran corrupción, como Odebrecht.
Colegios y federaciones de abogados
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Han perdido su independencia crítica.
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Se han convertido en grupos cercanos al poder político.
Superintendencia de Bancos y Seguros
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Funciona como una extensión del Ejecutivo.
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Carece de autonomía real.
Administración de justicia (Judicatura y Corte Nacional)
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Jueces y fiscales todavía responden al modelo del anterior gobierno.
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La Corte Constitucional es la excepción destacable, aunque insuficiente.
La propuesta: una revolución de las ideas
Se propone un cambio de paradigma basado en el Sumak Kawsay (Buen Vivir), que plantea:
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Abolir la explotación del ser humano.
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Subordinar el mercado a las necesidades humanas.
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Priorizar la solidaridad sobre la competencia.
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Medir el desarrollo en función de la calidad de vida, no solo del crecimiento económico.
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Erradicar el consumismo y la enajenación social.
Libertad y justicia: no más mordazas
El autor denuncia los intentos de controlar la libertad de expresión mediante leyes mordaza o censura. Recuerda que ser libres implica poder cuestionar al poder sin represalias, lejos de manipulaciones mediáticas o discursos oficiales.
Conclusión: la politización de la justicia, el verdadero karma
Mientras no se despolitice la justicia, el Ecuador seguirá atrapado en un ciclo de impunidad, corrupción y desconfianza institucional. El país necesita estructuras autónomas, funcionarios independientes y un verdadero compromiso con el Estado de derecho.
Cita final destacada:
“Ecuatorianos, el Buen Vivir solo se garantiza con la revolución de las ideas… Nadie está por encima de la ley.”
