Pongamos en contexto el tema. En el caso ecuatoriano, para nadie es desconocida la crisis financiera, actuarial y moral del IESS.
El Ejecutivo aparentemente busca reformar la Ley de Seguridad Social con disposiciones que permitan proteger los ahorros de naturaleza previsional y garantizar la sostenibilidad del sistema crediticio.
Pero los asegurados no tienen suficiente confianza en este proyecto, por las experiencias en las tres leyes anteriores que fueron a parar a la Corte Constitucional con demandas de inconstitucionalidad. Temen que este sea un nuevo intento de privatizar el sistema de salud y de pensiones, así como una posible quiebra del Biess, por el manejo antitécnico de varios fideicomisos en proyectos inmobiliarios —en su mayoría paralizados— debido a la gestión política y la corrupción interna, con autoridades en conflicto de intereses con el sector privado de la salud.
En el nivel central administrativo, además, está pendiente una denuncia de un sector de jubilados contra el Presidente de la República, acusado de desacato a un dictamen de la Corte Constitucional.
La pregunta de los asegurados
En mi opinión y consulta surge:
¿Cuál debe ser su posición frente a este nuevo proyecto de ley que no tiene socialización?
¿Qué trae la prensa?
Los siguientes son los puntos más relevantes del proyecto de Ley de Fortalecimiento Crediticio para el IESS y Biess, recogidos por los medios de comunicación:
1. Fondos Complementarios Previsionales Cerrados
Uno de los principales ejes de la Ley es la administración de los Fondos Complementarios Previsionales Cerrados. Actualmente, estos recursos se manejan en el Biess sin representación directa de los afiliados.
El proyecto establece que, en un plazo de 90 días, la gestión de los fondos deberá retornar a sus propios partícipes, es decir, los afiliados. Ellos elegirán a sus administradores con supervisión de la Superintendencia de Bancos. Con esta medida se busca mayor control democrático y transparencia en el uso de los recursos.
2. Fideicomisos paralizados
La norma también se enfoca en fideicomisos que llevan años sin actividad. Hoy existen al menos 13 proyectos inmobiliarios paralizados, con inversiones de más de 100 millones de dólares.
La Ley permite que el Biess pueda liquidarlos o reactivarlos, dependiendo de informes técnicos. El objetivo es evitar pérdidas y aprovechar mejor el dinero invertido.
3. Más liquidez para el Biess
El banco del IESS enfrenta limitaciones legales para responder a la alta demanda de créditos. Para solucionarlo, la Ley autoriza al Biess a realizar nuevas operaciones financieras: venta de cartera hipotecaria, reportos y uso de activos como garantía.
Con estas herramientas, el banco podrá obtener liquidez inmediata y ampliar la colocación de préstamos, que podrían superar los 5.000 millones de dólares en los próximos años.
4. Cambios en la Ley de Seguridad Social
El proyecto introduce reformas en la estructura del IESS. El Director General y los directores provinciales serán de libre nombramiento y remoción. Además, se definen con mayor claridad las atribuciones del Director Actuarial y del Director de la Administradora del Seguro General de Pensiones. También se regula el financiamiento de las elecciones del Consejo Directivo, órgano clave en la toma de decisiones del IESS.
5. Transición con supervisión
Durante la transición, la Superintendencia de Bancos tendrá un rol activo en vigilar que los fondos sean administrados de forma correcta por sus partícipes.
De esta manera, se buscaría garantizar que los recursos de los afiliados estén protegidos y se manejen con criterios de eficiencia y responsabilidad.
Mi criterio desde el ámbito de la consultoría
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Crisis estructural del IESS: déficit actuarial por el aumento de jubilados frente a menos afiliados cotizantes, mala gestión histórica, corrupción y clientelismo.
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Crisis financiera del Biess: inversiones riesgosas en fideicomisos e inmobiliarios que quedaron paralizados, reducción en liquidez y desconfianza de los asegurados.
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Desconfianza ciudadana: los afiliados sienten que cada reforma busca trasladar los riesgos al asegurado y abrir la puerta a la privatización, como sucedió en otros países de la región (ej.: Chile, Perú).
Lo que plantea el Ejecutivo
2.1. Habla de “proteger ahorros previsionales” y garantizar el crédito, pero no existe socialización ni transparencia del proyecto.
2.2. El riesgo es que una reforma sin participación social se perciba como un intento de “legalizar” la descapitalización del IESS o facilitar la entrada del sector privado en salud y pensiones.
Posición que deberían adoptar los asegurados
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Los afiliados y jubilados no pueden quedarse en la simple oposición, discursos de barricada o envío de pliegos de peticiones sin sustento técnico-jurídico; necesitan una estrategia política y técnica.
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Exigir socialización y transparencia.
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Demandar que el proyecto sea debatido en mesas técnicas con jubilados, trabajadores, empresarios, gremios médicos y expertos actuariales.
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Solicitar auditorías públicas e independientes al IESS y al Biess antes de aprobar cualquier reforma.
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Crear una veeduría ciudadana y técnica: esta debe monitorear tanto el contenido de la ley como el destino de los fondos del Biess.
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Formar un frente social que incluya sindicatos, colegios profesionales, cámaras de comercio, asociaciones de jubilados y sociedad civil.
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Rechazar de plano cualquier intento de privatización encubierta.
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Señalar con claridad que el problema del IESS no se resuelve entregando servicios al sector privado sin control estatal.
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Exigir que cualquier reforma garantice solidaridad intergeneracional y no convierta a la seguridad social en un fondo individual de ahorro (modelo chileno o nuevo modelo de El Salvador).
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Impulsar reformas alternativas.
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Transparencia en la gestión de inversiones.
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Recuperación de cartera vencida (miles de millones de dólares que el Estado y empresas adeudan al IESS).
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Depuración de fideicomisos inmobiliarios inactivos y sanciones a responsables.
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Fortalecer la atención médica propia antes de derivar servicios al sector privado.
Riesgo político para el Gobierno
Si el Ejecutivo insiste en una reforma sin socialización y la Asamblea la aprueba, la narrativa ciudadana será: “Van a privatizar la seguridad social y quebrar al Biess”.
El mensaje será: El IESS no se vende, se defiende. ¡Fuera políticos, fuera!
Esto podría convertirse en un foco de movilización social, similar a las protestas de 2015 contra las reformas a la Ley de Herencias y Plusvalía.
Conclusión y recomendación
Adoptar una posición de crítica activa: no quedarse en el rechazo general, sino exigir auditoría, socialización y alternativas técnicas.
Un proyecto sin participación social carece de legitimidad y puede generar mayor desconfianza en un sistema que ya está en crisis cíclica, con corrupción interna, y provocar actos de resistencia que podrían tumbar la reforma.
