10 junio, 2026

Ecuador, entre mayor deuda y nulo crecimiento

Algunos países latinoamericanos han emitido bonos a 100 años plazo por valores nominales poco notables con relación al tamaño de sus deudas. Sin duda conmensurable por la credibilidad y el compromiso inherentes aun estando nada cercanos a resolver lo intrínseco de sus voluminosas cargas financieras.

El perfil de riesgo del Ecuador imposibilita acceder a operaciones similares de ajustadas contingencias mientras continúa adquiriendo cada vez mayores deudas e incluso plazos solo para retirar pasivos de próximos vencimientos. Las deudas existen por necesidad de un apalancamiento financiero hacia la consecución de mayores objetivos económicos, pero las del país responden principalmente a irresponsables y criminales motivaciones. El problema en sí no es la deuda, es su calidad, pues la productividad del Ecuador es inferior al peso del rendimiento de sus obligaciones. La solución no está en adquirir más deuda, sino en retirarla sistémicamente, evitando así que se aproxime al 100% del PIB. Empero, un país sumido por largo tiempo en inseguridad jurídica, violencia, corrupción, fragilidad fiscal e incapacidad de producir acorde con su potencial debería obviamente cambiar sus caducas estructuras para lograrlo. 

Todo esfuerzo o sacrificio sería materialmente inconcebible sin el prioritario objetivo de alcanzar un considerable y sostenido crecimiento en el largo plazo. La libertad económica es el principal fundamento que abriga su factibilidad y posterior consecución sin las denominadas áreas estratégicas bajo el regazo estatal.

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