Cuando le pregunto a una chica, ¿qué le pides a un joven hoy? Me responde: -que me ame, que me respete, que sea fiel- Cuando le pregunto a un chico sobre la mujer, me dice: ¿qué sea bonita? ¿Qué me acolite? ¿Qué sea solo para mí? –Yo me pregunto ¿quién es más honesto?
Cuando le pregunto a la inteligencia artificial, al chatgpt 5, me dice:
- Respeto e igualdad: ser tratada con dignidad en familia, trabajo y comunidad.
- Autenticidad y coherencia: honestidad, vivir lo que proclama.
- Fortaleza y autonomía: tomar decisiones propias, resiliencia ante dificultades.
- Sensibilidad emocional y apoyo: comprensión, acompañamiento en momentos difíciles.
- Liderazgo y ejemplo: modelos femeninos visibles en diversos ámbitos (ciencia, fe, política).
- Libertad y límites: poder elegir sin ser juzgada, pero también establecer y reconocer límites sanos.
- Compromiso social y justicia: implicación en causas justas y solidaridad.
Y me sigo preguntando: ¿qué es lo más humano y auténtico? Centrarme en las apariencias, lo superficial, belleza física, priorizar que cubra mis necesidades, mis afectos, mi soledad. ¿Será que en este caso la Inteligencia Artificial me está dando un mejor resumen de lo que es relacionarse bien entre el hombre y la mujer, lo que hace crecer de verdad?
Lo cierto es que cualquier respuesta que demos no puede ser idealista, menos automatizada y mucho menos desesperanzada. Hay autores que nos hacen pensar que este mundo no desea cambiar que no hay esperanza real. Los jóvenes hoy no son sólidos, se diluyen como el agua entre las manos, por eso hay autores que denominan al tiempo actual como la sociedad líquida (Z. Bauman). Otros, que todo es ligero, provisional (G. Lipovetsky).
La realidad actual no me motiva mucho a esperar días mejores. Lo que hoy pasa en nuestro mundo y país es poco alentador: “El culto a la positividad aísla a las personas, las vuelve egoísta y suprime a la empatía, porque a las personas ya no le interesa el sufrimiento ajeno. Cada uno se preocupa solo de sí mismo, de su felicidad, de su propio bienestar. En el régimen neoliberal, el culto a la positividad hace que la sociedad se vuelva insolidaria. A diferencia del pensamiento positivo, la esperanza no da la espalda a las negatividades de la vida. Las tiene presentes. Además, no aísla a las personas, sino que las vincula y reconcilia. El sujeto de la esperanza es un nosotros” (Byung-Chul Han, El Espíritu de la esperanza, Herder, Barcelona. 2024).
No es fácil encasillar a los jóvenes, no es bueno. El factor sorpresa siempre sobresale en su realidad. Así lo han demostrado los jóvenes de Nepal, los jóvenes argentinos ante las medidas autoritarias, sin consensos y aplastante de la dignidad humana que tomaron sus autoridades oficiales. Y qué decir lo que pasó con los jóvenes, adultos y mayores de la ciudad de Cuenca, del Azuay que salieron a protestar cansados ya te tanta falacia y prioridad del capitalismo salvaje que destruye la naturaleza, contamina ríos, amenaza la vida humana. Un gran ejemplo de lo que el joven y la sociedad puede hacer para pedir justicia, salud y vida para todos.
Por eso, me encantó el resumen final de Chatgpt 5 cuando me dice:
«En un mundo donde los jóvenes claman por respeto, autenticidad y acompañamiento, la figura femenina sigue siendo un faro de esperanza —pero también un desafío. Las nuevas generaciones piden a las mujeres coherencia entre palabra y acto, liderazgo visible y un acompañamiento emocional que sane heridas y confirme dignidades. Si miramos a María, madre de Jesús, encontramos rasgos que dialogan con esas demandas: su ‘sí’ valiente frente a lo inesperado, su presencia en el dolor y su canto que denuncia la injusticia. María no es un ideal inalcanzable ni un estereotipo; es una mujer que, desde la humildad y el coraje, enseña a servir, a levantar la voz por los que no tienen voz y a cuidar con ternura. Para los jóvenes creyentes, ella puede ser un modelo que humaniza el llamado a la mujer contemporánea sin borrar su autonomía.» Todo esto muy humano, muy deseable y me lo dice la IA ¿por qué en mi país prima el miedo, en mi ciudad la violencia contra la mujer, los niños, la juventud? ¿podremos cambiar esta situación?
Mi propuesta es que sí, podemos cambiar, necesitamos inspirarnos reconociendo los paradigmas de humanidad que nos brinda la historia y la fe, como el de María, la madre de Jesús, la madre de Dios y que en este mes de septiembre tenemos mucha devoción en mi ciudad y provincia a MARIA, LA MADRE DE LA MERCED, con el niño en los brazos y su mirada tierna en quien la mira me brinda su ejemplo que es posible creer en lo imposible, para ello, hay que ser audaz, inteligente y perseverante, entonces podrá cantar el magnificat donde reconoce el reverso de la historia: los ricos serán derribados, los pobres ensalzados. La clave está en la humildad, pero esta la entendemos como “la capacidad de saber habitar sin desesperación, con alegría y esperanza en nuestra humanidad, no tenemos que avergonzarnos de nuestra fragilidad” (Papa Francisco). La esperanza nos mantiene despiertos, nos hace salir de nosotros mismos y nos hace ir a las periferias y nuevos ámbitos socioculturales. Es nuestra vela para poder navegar en mar abierto.
María madre de la Merced, fomenta en nosotros relaciones bellas, auténticas y solidarias. Que colaboremos para que cese la violencia, la hipocresía y la comodidad de falsas seguridades o creencias. Amén.
PARA PENSAR
¿QUÉ SE PIDEN LOS JOVENES?
Ante todo, coherencia, respeto y empatía
¿QUÉ NECESITA UN PAÍS PARA CAMBIAR LA SOCIEDAD?
Lo mismo que piden los jóvenes en sus deseos de crecer, vivir y convivir.
¿QUÉ LE PODEMOS PEDIR A LA MADRE DE LA MERCED?
Que nos ayude a fomentar relaciones bellas, auténticas y solidarias.
