Con mucha pena y desilusión, tenemos que esperar, atónitos, el mal desempeño en el ejercicio del poder del actual Presidente Constitucional de la República, quien todavía no atina a la forma más eficaz de gobernar un país pequeño que busca desesperadamente salir de la pobreza y de la corrupción heredadas del Socialismo del Siglo XXI.
Hasta ahora no logra desprenderse de sus amigos y compañeros que lo están llevando por el mal camino. Cito, como ejemplos, el caso PROGEN y, solo como rumores, ciertas intermediaciones no santas en el alquiler de las barcazas turcas.
El último golpe mortal a la economía popular, que provocará reacciones en cadena, es el aumento del precio del diésel en 1,00 dólar por galón, lo cual generará impactos destructivos inmediatos en todo el país.
Es fácil darse cuenta de que la narco-delincuencia sigue en aumento y ahora se verá estimulada por los incrementos generales de todo lo que utilice diésel en sus motores.
Para tener un ágil y productivo sentido común —que es, paradójicamente, el más común de los sentidos— no es necesario asistir a las mejores universidades del mundo; basta la experiencia para saber escoger entre el bien y el mal.
Esas enseñanzas no están en las famosas universidades donde usted se educó, pero sí se encuentran a disposición de todos en la más grande universidad, que se encuentra gratis en la vida cotidiana.
Como dice el gran maestro Google —atribuido al filósofo y escritor Miguel de Unamuno—: “El progreso consiste en renovarse”, frase que luego dio pie al pueblo llano para hacer suyo el refrán: “Renovarse o morir.”
Escrito por: Antonio Aguirre Medina
Tomado de Opiniones la Nación: https://lanacion.com.ec/el-pais-esta-desconcertado/
