18 febrero, 2026

Las ironías de la vida en el poder público

El “clavijazo”, primer camisetazo de esta democracia, logró la presidencia de la Cámara Nacional de Representantes para Baca Carbo en 1980 a cambio de que el presidente Roldós tuviese una mayor consideración con la provincia de Cañar. Apenas un simbólico pedido, sin estimulación económica alguna, tampoco cargos públicos para familiares. El Dr. Ezequiel Clavijo, prestante parlamentario conservador curtido en ingenuidad política, vivió entre la modestia social y la estrechez económica.

En contraste, durante el Gobierno Hurtado, un introvertido, limitado y taciturno profesor de escuela pública y amante del ajedrez no tuvo ambages en rechazar una migajosa oferta a cambio de apoyo político en el Legislativo. Pretendía harto billuso del erario al expresar “… queremos la troncha”. Un gato pardo recorría entonces el poder público, sin parar hasta nuestros días.

Los tiempos cambian, pero el camello en el país continúa tan escaso como los pergaminos de sus legisguleyos y demás funcionarios. Tal cual, los requisitos académicos de los asesores superan a los de sus jefes. ¡Insólito, pero cierto! Esa debe ser, sin duda, la primordial razón por la cual existen envalentinadas y pretensiosas razones para continuar estudios en el exterior sin dejar curul vacante. Así, la nación asimilaría una aún mayor casta de aprovechados asambleístas con superlativa visión y derechos adquiridos para pulular en el Estado y revertir lo mejor de sus prebendas a favor de aquellos sin chamba. ¡Go for it, much to be learned, make it far, and stay there!



1 comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

×