Pongamos en contexto el tema, a nivel internacional y nacional:
El desabastecimiento crónico e inducido de medicamentos en Ecuador, sumado al negociado de los presupuestos de los hospitales, constituye un crimen de lesa humanidad sin fin. Quienes manejan la salud en el MSP y en el IESS tienen evidentes conflictos de interés con el sector privado, desde donde se dirigen campañas de descrédito y descalificación de lo público, en beneficio propio. A esto se suma el negocio de la venta sin control de fármacos, los tratamientos en centros privados sin supervisión del MSP, la publicidad engañosa en la atención médica privada, la masificación de la venta por internet y redes sociales de suplementos vitamínicos, así como la proliferación de locales de remedios caseros supuestamente naturales que, aunque no crean dependencia, carecen de regulación.
El desabastecimiento permanente
Se refiere a la escasez persistente y, en algunos casos, provocada intencionalmente, de medicamentos esenciales en el mercado, lo que afecta negativamente el acceso a la atención médica, especialmente la pública.
Este fenómeno, que nadie quiere enfrentar en Ecuador, tiene diversas causas: problemas en la fabricación, interrupciones en la cadena de suministro y políticas de precios que desincentivan la producción. El impacto es enorme: afecta la salud de los pacientes, reduce la eficiencia del sistema y genera sobrecostos. Basta recordar los famosos turnos médicos del IESS, que pueden fluctuar entre tres y seis meses, como lo he expuesto en varios videos en redes sociales.
Con base en mi experiencia dentro del IESS y en la consultoría externa, expongo un criterio técnico-jurídico: se requieren reformas estructurales, no simples maquillajes ni encubrimientos de corrupción.
¿Qué se está haciendo para frenar el negocio del monopolio farmacéutico?
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Activar las licencias obligatorias de uso gubernamental cuando los precios o exclusividades bloquean el acceso a medicamentos gratuitos (OMC y OMS).
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Limitar patentes superpuestas o estratégicas que prolongan artificialmente los monopolios privados.
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Prohibir y sancionar acuerdos que retrasen la entrada de genéricos.
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Realizar compras centralizadas y subastas competitivas con estándares de calidad, contratos plurianuales y cláusulas anti-desabastecimiento.
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Impulsar compras conjuntas regionales con fondos rotatorios, para bajar precios y asegurar calidad.
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Negociar directamente los precios de medicamentos de alto impacto presupuestario.
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Implementar transparencia y trazabilidad en la cadena de custodia, desde bodega hasta farmacia.
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Crear sistemas de reporte de precios, trazabilidad de inventarios y auditorías a márgenes de distribuidores.
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Diversificar proveedores, mantener stocks de seguridad y fortalecer la capacidad regional.
Contexto regulatorio y operativo actual en Ecuador
El desabastecimiento en Ecuador responde a una gestión fragmentada, marcada por la presión presupuestaria y sin sanciones, en la que operan mafias hospitalarias con verdaderas redes de traficantes de la salud.
El país cuenta con una Ley y Reglamento de Genéricos (prescripción por DCI, fomento al genérico), una autoridad regulatoria (ARCAS) y un Consejo de Fijación y Revisión de Precios en el MSP. Existe un Cuadro Nacional de Medicamentos Básicos (COMBA) que guía las compras públicas, y se utiliza la Subasta Inversa Corporativa (SERCOP). Además, Ecuador declaró de interés público el acceso a medicamentos (Decreto 118/2009).
Soluciones a mediano plazo
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Coordinación entre el MSP (rectoría) y el IESS (financiamiento).
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Intervención militar de hospitales.
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Aprender de la eliminación de Enfarma.
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Activar compras urgentes vía Fondo Estratégico UPS para esenciales, con financiamiento puente.
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Sustitución obligatoria por genéricos en la red pública, con supervisión y sanción; prescripción por DCI; y circulares de ARCAS y MSP reforzando procesos y control contable.
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Tope transitorio de precios y reporte mensual exigible (plataforma de Reporte de Precios de Medicamentos).
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Reingeniería de la subasta inversa.
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Migrar de un criterio de “precio puro” a uno multicriterio: precio + calidad + continuidad de suministro + planta auditada.
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Contratos plurianuales con cláusulas anti-desabastecimiento y penalidades.
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Unificación de la demanda del MSP + IESS en rondas conjuntas para capturar economías de escala.
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Reforma técnica en la fijación de precios.
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Gestión presupuestaria financiera trimestral, con compromiso gerencial de ejecución oportuna, para evitar retrasos que generan desabastecimiento y sobrecostos.
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Control de precios de medicamentos en farmacias públicas y privadas.
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Revisión de despidos de personal médico con tinte político.
Todo esto es posible de ejecutar en el sector público, siempre que se renueven los actores en el MSP y el IESS. Hoy, muchos están protegidos por la politiquería y la ausencia de control interno y externo, en contubernio con la justicia que actúa solo como “control post-robo”, encubriendo desde arriba y permitiendo la imposición de reformas inconsultas.
