7 junio, 2026

Telepatía

La telepatía es uno de los sentidos extrasensoriales que poseemos ciertas personas. Posiblemente todos lo tengan en potencia, aunque en muchos se encuentre adormecido.

Este sentido extrasensorial puede presentarse sin que la persona sea consciente de que lo posee. Por ejemplo, María piensa en Juanita y, de pronto, suena el celular: es Juanita quien llama. María le pregunta: “¿Tú me llamaste?” y ella responde: “No, pero estaba pensando en ti”.

Algunos dirán que es coincidencia, y podría serlo. Pero cuando este tipo de situaciones se repite, deja de ser casualidad. A esa transmisión de pensamientos entre dos individuos, sin necesidad de un medio físico que los una, la llamamos telepatía.

En el ejemplo anterior hubo un teléfono como elemento físico, pero no siempre es así. Supongamos que dos amigos conversan tranquilamente y, de repente, uno se altera y dice: “Mi hijo está en peligro, debo ir a casa”. Al llegar descubre que el niño sufrió un accidente. Ese es un caso de telepatía de mente a mente, sin que exista nada físico que facilite la comunicación.

La telepatía puede manifestarse de distintas formas: escuchar una voz interior, visualizar a una persona que quiere comunicarse o incluso sentir la urgencia de un mensaje. Cuando esto sucede, no hay opción: uno debe atender y escuchar lo que desean transmitir.

Voy a compartir algo muy personal.

En mi familia, mi hermana mayor solía decir a mi madre o a mis otras hermanas: “Cuando algo se pierda o se confunda, pregúntenle a nuestra última hermana; ella sabrá dónde está”. Y así ocurría muchas veces. Para mí era normal, y así pasaron los años.

En un viaje al exterior decidí estudiar metafísica, reiki y fenómenos paranormales. Empecé a comprender para qué servían estos sentidos. Entonces entendí que lo que me pasaba era normal y no debía asustarme. Sin embargo, también comprendí que no podía hablar de ello con cualquiera, sino solo con personas capaces de entenderlo. Fue así como empecé a escribir todo lo que me sucedía.

Hace poco, revisando mis cuadernos, encontré un relato que quiero compartir.

Vivía en Costa Rica, en un lugar llamado Río Frío. Estaba profundamente dormida cuando sentí un murmullo. Abrí los ojos y vi frente a mí un cartel negro con el número 15 y la palabra junio. Me estremecí porque justo amanecía ese día.

A mi derecha apareció la imagen de mi padre en silla de ruedas, acompañado por un joven. Debo aclarar que mi padre vivía en Guayaquil, Ecuador. Me dijo: “Yo después…”, y dirigió la mirada hacia adelante. Seguí su gesto y vi a una persona conocida llevarse las manos al estómago y caer, con mucha sangre.

Me impresionó profundamente. Apenas amaneció, escribí todo en mi cuaderno y luego en una carta a mis padres. Después intenté comunicarme con Ecuador a través de la oficina telegráfica. Todo sucedió tal como mi padre me lo mostró esa madrugada del 15 de junio. Afortunadamente, aunque el accidente fue grave, la persona logró recuperarse.

Mis padres recibieron la carta y mi madre quedó muy impresionada. Tiempo después, cuando regresé de visita a Ecuador, conversamos sobre lo ocurrido.

Así me han sucedido muchas experiencias similares, que seguiré narrando más adelante. Con este testimonio sobre la telepatía cierro este artículo.

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