En estos tiempos en que todo sale mal o no satisfactorio, conviene comentar mi participación en un evento tiempo atrás. Comencé afirmando que es la pregunta que deberían hacérsela todos los ecuatorianos: trabajadores del sector público y privado, estudiantes de primaria i universitarios, parvularios, profesores que dictan materias de posgrado, empresarios, gerentes, subalternos, entre otros. Tener la actitud de permanente superación, es uno de los principales requisitos de la sociedad dinámica y próspera. Los japoneses llaman Kaizen a este esfuerzo, significa mejora continua. El valioso activo –siempre buscar la forma de hacer mejor las cosas – escasea en nuestra sociedad y se observa en la vida cotidiana de las familias, empresas y en el propio Estado, donde es más elocuente. Para hacerse la pregunta hay que tener iniciativa y ambición, que sí existen en países en desarrollo, como el caso del sudeste asiático, fue más pobre que nuestra nación y actualmente nos supera en nivel de vida. Es tan frecuente la falta de ideas de las empresas en todos los niveles jerárquicos. Prevalece la filosofía de hacer lo mismo y lo mismo; se piensa que es más cómodo. ¿Para qué proponer algo diferente, si en la forma como desempeño mi trabajo, lo han hecho mis antecesores? Es una de las equivocadas reflexiones que se hacen. En las sociedades dinámicas, los empleados deben dar dos ideas por mes y muchas de ellas se implementan, para beneficio de ellos y de la empresa que paga sus sueldos. Dentro de las organizaciones y asumo que más en las públicas que las privadas, la rutina es presentar problemas y no ofrecer soluciones, es pedir y no dar.
¿A qué vienen los comentarios expuestos?
En días pasados, diario Expreso invitó a los representantes de ESPOL para cruzar ideas sobre cómo el diario puede colaborar con el trabajo que hacen las universidades guayaquileñas. Uno de los temas surgido en la conversación fue la falta de alianzas entre el sector privado y las universidades del país. Mencioné que en Estados Unidos existen desde hace más de medio siglo, nacieron cuando la empresa, Hewlett Packard propuso a la universidad Stanford de California unir esfuerzos, compartir experiencias y fortalecerse mutuamente. Los resultados han sido extraordinarios para ese país y toda la humanidad, por el uso práctico dado a todas las ciencias. Los trabajos realizados, convertidos en inventos, han salido al mercado mundial y beneficiado a pobres y ricos. Una de las áreas mayormente ganadora es la salud, las alianzas han contribuido significativamente al avance de la medicina. Un reciente ejemplo de entendimiento entre las partes es la estrecha colaboración creada entre Howard Hugues Medical Institute, institución privada, e innumerables universidades. Durante el año en curso, la primera asignó más de 400 millones de dólares a 300 investigadores, la mayoría profesores universitarios, para trabajar en múltiples proyectos relacionados con la salud, seleccionados por ellos, sin ninguna imposición. Seguramente, en pocos años, la población mundial será receptora de nuevas curas y medicinas que saldrán de las mencionadas investigaciones.
En la reunión de Expreso, comenté que, en Ecuador, por la falta de curiosidad sobre cómo hacer mejor las cosas, por no dar importancia a la creatividad, producto de la falta de presión de un mercado poco sofisticado como el nuestro, las empresas ecuatorianas no ven la forma en que las universidades pueden colaborar con ellas, desconocen la importancia de invertir en investigación y desarrollo y no se interesan en buscar la superación. La miopía les impide ver que las universidades pueden ser verdaderas socias y ayudarlas a crecer en ventas, tecnología y conocimientos. Existen las excepciones de rigor, conozco empresas guayaquileñas cuyas gerencias están permanentemente a la vanguardia de los métodos y técnicas gerenciales. La actitud de los ecuatorianos es grave en un mundo globalizado. Tiempo después dicté una conferencia en el Edificio Las Cámaras en el I Simposio Nacional de Calidad y Competitividad.

Excelente, Guillermo. La rectora de la ESPOL es muy activa y creativa y tiene un proyecto de una sucursal en Génova para que los migrantes ecuatorianos puedana instruirse y elevar su nivel de vida, abierta a los italianos también.