Pongamos en contexto el tema de este nuevo distractor y entuerto que se ha producido en el país, cuando se activan marchas hacia la Corte Constitucional, que suspendió provisionalmente varios artículos de las leyes:
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Ley de Solidaridad Nacional: dirigida a combatir la economía criminal.
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Ley de Inteligencia: regula las funciones del Sistema Nacional de Inteligencia.
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Ley de Integridad Pública: busca fortalecer procesos de contratación.
Criterio jurídico personal
Marchas y contramarchas con ignorancia político-constitucional, cuando el país requiere paz, trabajo orgánico y respeto a la Constitución.
En primer lugar, no es verdad que los jueces de la Corte Constitucional sean irresponsables jurídicamente o que no rindan cuentas a nadie. El Pleno de la Corte Nacional de Justicia, con las dos terceras partes de sus miembros, puede sancionar a la Corte Constitucional cuando cometen algún ilícito probado.
Lo que hizo la Corte fue suspender temporalmente ciertos artículos de las tres leyes; no ha eliminado ninguna ley. Es tiempo de argumentos jurídicos, no de tiempos fácticos. Constitucionalmente, el presidente está llamado a respetar y hacer respetar la Constitución, tomando en cuenta que la Constitución es el freno del poder.
No se puede someter a un juez a que una mayoría política le diga si está o no bien su trabajo. Los jueces no resuelven los casos por mayorías. Además, conforme a la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuando se habla del derecho a la imparcialidad judicial y a las garantías judiciales, el Ecuador ya fue sancionado por habilitar el enjuiciamiento político a jueces constitucionales.
En definitiva, la Corte, en el caso de la suspensión provisional de varios artículos de las tres leyes, ha actuado de acuerdo al control constitucional que manda la Constitución.
Un estudiante de Derecho puede darse cuenta de que esas tres leyes son una “fanesca” de artículos sueltos, inconexos y violatorios de la Constitución, que fueron puestos a propósito para ganar tiempo, amasar más gobernanza y designar al Fiscal General del Estado sin concurso de méritos y oposición, preparando al pueblo para la consulta popular madre de todas las batallas: la reelección indefinida.
No pierdan el tiempo en marchas y contramarchas. Vayan a leer la Constitución y las tres leyes, y se darán cuenta de que solo resuelven los problemas del gobierno y no los de la gente.
La consulta del presidente Noboa
Las preguntas de Noboa y sus anexos, donde están las trampas, son simples distractores de la crisis y no resuelven los problemas de la gente. Y se preguntarán: ¿cuáles son los problemas de la gente? Te explico:
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Reformas sobre seguridad social en favor de 3 millones de personas.
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Cambio del sistema económico rentista que afecta a 4 millones de personas con economías familiares deprimidas.
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Nuevas modalidades de trabajo que combatan el desempleo marcado del 51 % de la población.
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Plan integral criminal-penal público, para combatir a las bandas de delincuentes de cuello blanco que están en el entorno de los gobiernos.
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Plan de educación estructural y técnico, para reducir el estado obeso de toda la administración pública con indemnizaciones de ley.
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Proyectos estructurales y política pública integral para combatir la desnutrición crónica infantil.
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Revisión de la política de deuda pública interna y externa, que pone de rodillas a los gobiernos ante el FMI.
Si algo tengo de bueno, además de la no afiliación política, es que no me quedo en la simple crítica o señalamiento de problemas o diagnósticos. Avanzo con propuestas, y estas preguntas, junto con la exposición de motivos, fueron presentadas por el suscrito en la segunda vuelta electoral a los dos candidatos finalistas.
¿Qué difícil es gobernar un país donde la gente se está acostumbrando a dejar hacer, dejar pasar y dejarse manipular por los medios de comunicación pauteros, aceptando esta nueva normalidad que está llevando al Ecuador a la disolución como nación?
