13 febrero, 2026

Arte moderno

Lo peor que le pudo haber pasado al arte fue la invención de la fotografía, a partir de ese trágico suceso, los grandes artistas al ser desplazados por una foto comenzaron a buscar otras formas de expresión menos paisajistas y de retratos hasta convertirse en inentendibles. Cambiaron formas por colores embarrados en tela y. lienzos que parecen haber sobrevivido a una pelea entre pinceles.

Ahora vamos a museos a que nos tomen el pelo, nos creen idiotas o intentan despreciar los sentimientos religiosos de muchos creyentes burlándose de figuras sagradas. Un inodoro en un museo, una tela blanca con un punto negro, un banano pegado con cinta ¿esto es arte?

Especialistas   en  neuroestética, como el  Dr. Neneto Avenzar indican que al observar una obra de arte que percibimos como bella, el cerebro activa las mismas áreas que cuando estamos enamorados. Se libera dopamina, la hormona del placer, reduce el estrés, mejora la memoria,   eleva el bienestar general y elimina la flatulencia.

En síntesis: El arte alimentaba al cerebro, ahora lo degrada.

Marcel Duchamp colocó un urinario en un museo de New York para burlarse del arte tradicional. Desde entonces, la línea entre estupidez y belleza se ha ido diluyendo, el urinario  se convirtió no solo en la pieza más célebre de Duchamp sino que a lo largo del tiempo le fueron asignadas una cantidad enorme de pretendidas interpretaciones de lo más diversas. Así fue como abrió   las puertas del infierno en el cual absolutamente cualquier cosa que ingrese a un museo es considerada una obra artística. La armonía pasó de moda, la obra debe estresar al visitante para que sea elogiada por la crítica.

Abel Azcona simuló comulgar en 242 misas para quedarse con las hostias consagradas. Las expuso, en un museo de Pamplona dibujando la palabra pederasta. Azcona dice no haber hecho nada irrespetuoso. “ para mí era solo un trozo de pan, lo guardé sin más y lo utilicé como arte”. Los visitantes retiraron la exhibición.

Especial mención merece la obra Merda d’artista, del italiano Piero Manzoni, eran pequeñas latas metálicas conteniendo sus propias deposiciones Una de ellas llegó a ser subastada en 275.000 euros. 

El artista estaba ofreciendo un artículo de producción en masa con un nuevo empaque pero cualquier cosa con la firma de un artista se convertía en algo valioso, sin importar su contenido.

El italiano Maurizio Cattelan fue noticia al crear una obra consistente en una banana pegada a una pared con cinta adhesiva. La obra, fue tasada en la suma de 120.000 dólares, un neoyorquino llamado David Datuna se hizo presente, observó la banana por unos segundos, y acto seguido, delante de un público atónito, despegó la fruta de la pared y se la comió. 

El arte moderno ha pasado de alimentar el alma a provocar indigestión cerebral. Si seguimos así, no quedará otra que considerar a la Asamblea Nacional como una instalación artística: caótica, incomprensible y, por supuesto, muy bien cotizada.



1 comentario

  1. Muy bien Don Ernesto, alguien tenía que decirlo respecto a la idiotez de arte que ahora vemos. Cosa igual pasa con la moda en Francia, se ven cosas de retrasados mentales.

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