Pongamos en contexto este tema. A propósito de la designación de las autoridades del IESS, que tienen conflicto de intereses con el sector privado de la salud y que preparan reformas para destruir el sistema público en beneficio privado.
Este mes de julio de 2025 pasó algo inusitado, que no lo creía. Lo olfateaba, sí, pero no podía creerlo ni confirmarlo. Aunque ciertos voceros del Gobierno y del IESS afirmen que no se subirán los aportes personales y patronales ni la edad de la jubilación, harán lo contrario, es decir, cumplirán las condiciones del FMI, que en palabras concretas es la privatización de la seguridad social.
¿Cómo y cuál es la estrategia privatizadora?
Históricamente, este proceso de “reformas” en materia de seguridad social en Ecuador lo manejan personajes de los gobiernos de turno, sean de izquierda o de derecha, que han tenido enfoques privatizadores camuflados con políticas de descrédito de lo público.
Me explico:
La misión de los gobiernos neoliberales es desmantelar los aparatos estatales públicos y, en este caso, desacreditar al IESS al punto de producir ineficiencia crónica en el servicio, que permita crear un ambiente de malestar en la opinión pública y en la mente de los asegurados, con indicadores económicos negativos en el acceso a la protección o déficits groseros de los seguros de salud y de pensiones. Eso permite juzgar los gastos descomunales de la administración del Seguro Social como gastos inútiles y justificar, así, la privatización de los servicios estatales en salud y pensiones.
La fórmula y narrativa, sumamente previsible de las autoridades en los últimos 15 años a través de los gobiernos liberales de izquierda y de derecha, siempre suele ser la misma: hacer que las empresas estatales como el IESS sean un barril sin fondo que gasta dinero de manera ineficiente. Y esto pone en la antesala perfecta la justificación de la privatización. Nos dicen que la solución más conveniente es privatizar el sistema de pensiones y de salud, imponiendo narrativas de descrédito y manipulación de la información. Entonces nos parece una buena opción o una buena idea… pero lo que se viene es el genocidio del sistema público obligatorio y voluntario de la seguridad social, porque todos los activos y pasivos del IESS y del Biess, de todos los seguros, pasarán de la actual empresa pública a una empresa privada de gente cercana al entorno del gobierno de Noboa y del presidente del Consejo Directivo del IESS.
Si yo fuera un ecuatoriano irresponsable, estaría bien emputado o decepcionado. Pero no: mi deber como conocedor del tema, autor de varios libros sobre la seguridad social y mi experiencia dentro y fuera del IESS y en la consultoría, me permite poner el grito en el cielo advirtiendo lo siguiente:
Se está desplegando una narrativa camuflada y descomunal, a través de trolls pagados por los gobiernos, para desacreditar el sistema y pasar la administración a manos privadas, congruente con la lógica neoliberal.
Seguramente los aprendices de privatizadores estarán felices de este avance descomunal de los proyectos de reformas o procesos que se están cocinando para privatizar el sistema a través del entorno de funcionarios de confianza del presidente Noboa.
Pero también debo recordar, y siempre lo voy a decir: no podemos darle una salida fácil al liberalismo en Ecuador. El liberalismo en el Ecuador sacrificará al presidente hasta conseguir sus intereses protervos y privados. Van a decir que Noboa es el culpable, el fracasado, que no conoce del tema de la seguridad social, y descargarán todo el peso de la culpa en un presidente transitorio.
Recuerden que, como condición particular, el fracaso y desangre del IESS no es responsabilidad exclusiva del presidente. Somos todos los asegurados quienes lo permitimos. Pero los culpables directos son el liberalismo como ideología política y el neoliberalismo como práctica económica del lado del capital, de la explotación, de la expropiación de lo público, de la privatización de las ganancias y de la socialización de las pérdidas. Eso llevará dolor a millones de asegurados, con un proceso de privatización mil veces superior a un feriado bancario, con una castración de tus derechos.
Dile NO a la privatización. La institucionalidad de la seguridad social no se vende, se defiende.
