7 marzo, 2026

Sentidos extrasensoriales

Son aquellos que no se involucran con nuestros cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Estos sentidos extrasensoriales reciben información de nuestra mente y nos ayudan mucho en el transcurso de la vida.

Esta percepción extrasensorial se refiere a un conjunto de capacidades mentales que van más allá de nuestros sentidos tradicionales.
Así como los cinco sentidos que poseemos nos ayudan a desenvolvernos, los extrasensoriales, cuando logramos hacerlos parte de nosotros, también pueden protegernos de muchas calamidades.

Sin embargo, las personas que no desean obtener estos conocimientos tampoco se verán afectadas. Aquellos que logran desarrollarlos, ya sea por estudios o porque nacen con ellos, se verán muy beneficiados en el transcurso de su vida.

Entre los sentidos que están dormidos en el interior de nuestro cerebro tenemos: la telepatía, la clarividencia, la precognición, la clariaudiencia, entre otros.

  • La telepatía es una percepción extrasensorial que permite la comunicación de mente a mente sin intervención de los sentidos tradicionales.

  • La clarividencia es la capacidad de percibir hechos futuros que pueden ocurrir en un plazo cercano, como una semana.

  • La precognición es la capacidad de percibir eventos futuros antes de que sucedan. Si alguien tiene sueños que luego se hacen realidad, significa que posee este sentido.

  • La clariaudiencia es el sentido que permite escuchar a personas fallecidas, quienes pueden ayudarnos a tomar buenas decisiones.

Las personas que han desarrollado estos sentidos son muchas veces criticadas por una sociedad que no las comprende o, peor aún, que cree que están poseídas. Otros más audaces afirman que «trabajan con el demonio». En fin, tratan de destruir algo que, si se desea ver con normalidad, puede ser simplemente parte de nuestras capacidades mentales humanas.

Ustedes posiblemente han escuchado hablar de casas encantadas. Estas han existido siempre, en todas las épocas y en todo el mundo. A menudo, son calificadas como lugares poseídos por el mal.

Un relato de clariaudiencia

Sucedió en un pueblo al noroeste del estado de São Paulo (Brasil).

Era un lugar aparentemente tranquilo, con pocas casas habitadas por trabajadores. En la hacienda había un administrador, un alcalde que también gestionaba los asuntos del lugar, y un sacerdote que daba misa y ayudaba mucho a la comunidad. Los habitantes tenían todo lo que necesitaban.

Lo que voy a contar empezó el 20 de marzo de 1967.

Un día cualquiera, doña María, habitante de la hacienda, comenzó a escuchar que le hablaban cerca del oído. No hizo caso al murmullo y continuó con sus ocupaciones. Luego tomó un descanso, se sentó en una silla y cerró los ojos. Inmediatamente, comenzó a escuchar una voz que le decía:

«Váyanse del pueblo porque este lugar se perderá».

Doña María se levantó asustada, tomó un poco de agua para tranquilizarse y fue hasta la ventana. Allí escuchó como si desde el techo cayeran piedras dentro de la cocina. Al ir a revisar, encontró granos de maíz, piedras y otros objetos.

Con el tiempo, no solo el escándalo estaba en la cocina, sino en toda la casa. Arrojaban piedras, palos y hojas grandes y pesadas.
Doña María, viuda de 47 años, salió asustada de su casa, donde vivía sola. Corrió a casa de sus vecinos asegurando que había visto caer granos de maíz del tejado. Sin embargo, no encontraron nada en el techo, sino dentro de la nevera, que estaba cerrada. Al revisar el tejado, no había agujero alguno por donde pudieran haber pasado esos objetos.

La casa de doña María era pequeña, por lo que ninguna persona podría haber entrado sin que ella lo notara. Además, su vivienda quedaba bastante alejada del pueblo, sin árboles ni monte alrededor.

Quince días después, las puertas de la casa comenzaron a abrirse solas y a entrar palos y piedras por las puertas.
Doña María, horrorizada, corrió a contarle al administrador. Inmediatamente, varias personas acudieron a su vivienda y todos vieron cómo entraban los objetos por puertas y ventanas.

Al día siguiente, estos hechos se repitieron en las diez casas de la hacienda. El sacerdote declaró que el «Babalao» —el nombre del demonio— se había posesionado de los habitantes, por ser unos perdidos que no asistían a misa ni creían en Dios.

Con el tiempo, los fenómenos desaparecieron. Doña María, sin embargo, comenzó a indagar y algunos psicólogos le dijeron que tenía el sentido de predecir el futuro.

Tiempo después, personas malintencionadas llegaron a la hacienda, cometieron fechorías, el pequeño pueblo desapareció, el dueño fue asesinado y los pocos habitantes huyeron.

Doña María buscó personas preparadas que la ayudaran y comprendió que la clariaudiencia, si se maneja adecuadamente, puede ayudar mucho en la vida.

Perdió el miedo y entendió que poseer este u otros sentidos extrasensoriales no solo es posible, sino que pueden ser de gran beneficio para la humanidad.

En muchos países, personas con estas habilidades colaboran con sus gobiernos, dependiendo del poder mental que tengan.

En los próximos artículos seguiré compartiendo más anécdotas sobre estos sentidos.

3 comentarios

  1. Muy buen artículo y muy interesante, el texto no pretende probar nada científicamente, sino mostrar una idea desde un punto de vista intuitivo y una mirada distinta.

  2. Excelente artículo! la mente del ser humano es tan poderosa que ni os científicos más grandes pueden explicar. Muchos sueños se han hecho realidad y doy fe de eso. Gracias por compartir artículos tan interesantes

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