La URSS abastecía de petróleo a Alemania, pero no fue hasta el arribo del último embarque de 2 millones de toneladas cuando Hitler procedió con su invasión bajo el cálculo de finalmente poseer suficiente material combustible para una ilusa victoria. Era el 22 de junio de 1941 cuando la Operación Barbarrosa dio inicio a un pésimo cálculo bélico sin que el petróleo haya perdido influencia geopolítica hasta nuestros días.
La llamada era petrolera del Ecuador comenzó en 1972 con Rodríguez Lara a través de la nacionalización de Gulf Oil y la estatización de los recursos que sin duda aportaron al vertiginoso crecimiento del país, como también a su acelerado perfil de endeudamiento y la dependencia a las exportaciones de crudo para su desarrollo. Han transcurrido 53 años desde la implantación de aquel modelo soberanista sin que el gatopardismo estatal y la falta de competitividad hayan perdido influencia a pesar del gran impacto al erario de dos booms petroleros.
El petróleo no sirvió entonces, y hoy mucho menos, para el apalancamiento del país hacia la inversión extranjera y una generalizada apertura comercial, bancaria, financiera, energética y demás. Si el país no continuase explotando su petróleo, y de una forma agresiva cuya perspectiva no se avizora, como tampoco emprendiese en el desarrollo de grandes proyectos gasíferos y mineros, todos por absurdos cuestionamientos ambientalistas y/o supuestas supremacías proteccionistas, ¿cabría luego quejarse de tantas otras calamidades que infligen la productividad nacional?

Muy acertado este análisis sobre cómo, pese a ser un país petrolero, Ecuador no ha logrado traducir ese potencial en verdadero bienestar para su población. Es clave destacar la necesidad de una gestión más transparente, con visión de largo plazo, que priorice inversión social, diversificación económica y desarrollo sostenible.
No basta con extraer petróleo; es urgente pensar en industrialización local, educación, salud y energías limpias. Este tipo de reflexiones son fundamentales para despertar conciencia y exigir un uso más justo de los recursos.
Se agradece por el aporte a este debate necesario. Voces críticas y propositivas son valiosas para impulsar el cambio que Ecuador necesita.