Señor Alcalde del cantón Samborondón:
Le comento que la calle Diana Quintana ya colapsó. A ciertas horas es muy difícil transitar por esa vía.
La calle de ingreso hasta el colegio La Moderna, de tres carriles, va por el mismo camino. Igualmente, en las mañanas, al ingreso, no podemos llegar a nuestros domicilios, salvo por personas consideradas que nos dejan el espacio para entrar o salir de casa.
Siempre pienso en una emergencia.
Pero usted, señor alcalde, sigue otorgando permisos para la construcción de viviendas, ciudadelas y hasta centros comerciales.
La misma avenida Samborondón está totalmente colapsada, desde De Prati hasta la ciudadela La Puntilla, a toda hora.
Sin embargo, también hay solución: ¡un paso a desnivel vehicular sobre el parterre central! Para tres o cuatro carriles, con bajadas a ambos lados del paso a desnivel, como en Estados Unidos, de por lo menos 10 km de largo. Usted podría iniciarlo el próximo año, poco a poco.
La ampliación de los retornos, actualmente en construcción, no es —a mi criterio— una solución vial. La supresión de las “barriguitas” sí ayuda a mejorar el tránsito.
Lo felicito por el paso a desnivel peatonal, ya terminado, en la esquina de Riocentro.
Lo invito a tomarnos un cafecito un día antes de su inauguración. Seguro que mis amigos que me acompañan también tendrán otras sugerencias.

Samborondón era una hacienda que creció sin planificación agravada por la desastrosa administración municipal de Guayaquil en las dos últimas alcaldías y la inseguridad que nos ha obligado a vivir en jaulas doradas y aún así hay quienes las violentas. Hay que rescatar Guayaquil donde todo se alquila o se vende, el centro repartido entre bandas y algunas de las calles tienen baches. Tengo esperanzas que como antes en su historia, renacerá de las cenizas.
Ya mismo se agotan las tierras en este lado del río.