10 julio, 2026

Nuestros sentidos

Desde siempre nos enseñaron en casa, en la escuela y en la vida que tenemos solo cinco sentidos. Los conocemos y los usamos constantemente: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.

Estos cinco sentidos trabajan para nosotros a diario, sin descanso, pero debemos revisarlos y cuidarlos, al menos de vez en cuando. Nos acompañan desde el momento en que vimos la luz de la existencia, y seguirán siendo parte fundamental de nuestra vida.

A través de ellos aprendimos a conocer lo que nos rodea y lo que está más allá. Hacen de nuestro cuerpo una verdadera maravilla. ¿Quién desearía no tenerlos? Estoy convencida de que nadie. Así, estamos completos.

Usamos nuestros sentidos cada segundo de la vida. Si dejamos de hacerlo o no les prestamos la atención necesaria, esto puede causar a nuestra mente y cuerpo numerosos trastornos.

Pero el cuerpo humano es tan perfecto que suele alertarnos antes de que algo grave ocurra. Para eso está nuestro sistema nervioso, que envía señales a través de las neuronas motoras a los músculos, permitiéndonos realizar un movimiento específico. Este sentido es conocido como propiocepción, también llamado sexto sentido.

A lo largo de la vida, muchas personas desarrollan este sexto sentido. Gracias a él, podemos comprender por qué, en ciertos momentos, actuamos de forma diferente a lo previsto.

Un ejemplo:

Vamos caminando por una calle concurrida y, de pronto, sentimos en nuestro interior una voz que nos dice: “camina más rápido”. Cuando estamos preparados para escuchar a nuestro sexto sentido, aceptamos su mensaje de inmediato… y muy probablemente nos salvamos de un peligro inminente.

A este sexto sentido lo llamamos intuición. Nos permite comprender algo sin necesidad de un razonamiento consciente. La intuición, o sexto sentido, está presente en todos los seres humanos.

Nos ayuda a adquirir mayores conocimientos y, muchas veces, a distinguir entre lo bueno y lo malo. Sin embargo, no siempre le hacemos caso, y por eso cometemos errores.

Podríamos llamar a la intuición una corazonada, ya que se manifiesta como un presentimiento inesperado. Nos asiste en diversas situaciones: en casa, en el trabajo, en la calle, en una fiesta, en discusiones de pareja… en fin, en cualquier momento importante. Lo esencial es saber escucharla y entenderla.

La intuición se presenta en nuestra mente como un pálpito, una visión. Si le prestamos atención, existe la posibilidad de que todo se resuelva de manera favorable.

Así como poseemos el sexto sentido, también contamos con otros recursos internos: la clarividencia, el pálpito, el presentimiento, la perspicacia, el “ojo”, la visión, el olfato, la sagacidad, la tinca, entre otros. Todos estos sentidos nos ayudan en nuestra vida diaria.

Podemos sentir que algo va a ocurrirnos cuando, en nuestro interior, se activa una sensación particular: hormigueo, miedo, malestar. Hay muchas señales físicas que pueden advertirnos: escalofríos, calor, dolor de cabeza o estómago, o incluso una alegría sin motivo aparente.

Estas señales suelen aparecer antes de que la mente procese completamente la situación. Si aprendemos a entenderlas, todos estos sentidos pueden ayudarnos a llevar una vida más plena, más consciente… tal vez hasta más feliz.

En el siguiente artículo seguiré escribiendo sobre ellos.

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