19 julio, 2026

El pensamiento crítico y la situación económica de Ecuador

Pongamos en contexto el tema desde la visión del pueblo llano que vive la crisis y no come datos, no come estadística o cifras de contracción de nuestra economía; siente la pobreza, el desempleo, la inseguridad ciudadana y una escasa esperanza de que los gobiernos tengan la entereza de ir a una reforma estructural que revoque la Constitución de Montecristi del 2008, que es una camisa de fuerza para nuestro crecimiento como país.

El pensamiento crítico

Desde la antigua Grecia, el filósofo Sócrates nos enseñó que no hay mejor camino hacia el conocimiento que hacer preguntas profundas, bien formuladas y orientadas a descubrir la verdad.

Esta práctica, conocida como el método socrático, no consiste en ofrecer respuestas, sino en aprender a formular las preguntas adecuadas para examinar supuestos, desafiar ideas y llegar a conclusiones más razonadas y fundamentadas.

En una época donde abundan las opiniones sin sustento, los argumentos emocionales y la sobrecarga de información que viene de los adelantos tecnológicos de la inteligencia artificial, que está desbancando a la inteligencia emocional, el método socrático se vuelve más relevante que nunca. Aplicarlo nos ayudará a evitar respuestas automáticas, profundizar en la comprensión y fomentar el pensamiento crítico en cualquier contexto: desde una conversación casual hasta una investigación profesional, desarrollar el hábito de pensar antes de aceptar afirmaciones como verdaderas es una necesidad de los ecuatorianos.

En su escasa cultura de su historia, damos por hecho que tal o cual versión o estudio es verdad. Pues no es así. Los medios de comunicación mediática manipulan la verdad, anulan tu pensamiento crítico, agravados con reformas cosméticas con leyes de los gobiernos de turno, por la costumbre o tradiciones religiosas, etc., y son errores inexcusables. Es decir, no hay que dar por sentados hechos o mitos que no son comprobables. La realidad no es así: hay que cuestionar hasta a tu propia sombra.

Mira nuestra economía descuartizada, en su mayoría tiene causas heredadas no corregidas. Por ejemplo, la preocupación más importante es cómo se maneja la deuda pública, que en el caso ecuatoriano ha crecido en un 28 por ciento en relación con los gobiernos anteriores.

Para todos es muy conocido que, para que un país tenga crecimiento y se aleje de las contracciones de la economía, los ingresos deben estar equilibrados con los gastos de nuestra burocracia, que ha despilfarrado ingentes cantidades de recursos no renovables. Y los ingresos, en un país en desarrollo, deben ser manejados con responsabilidad social. Estos provienen de las siguientes fuentes:

  1. El recaudo de nuestros impuestos a través del SRI.

  2. La inversión extranjera neta o la llegada de recursos frescos desde el exterior.

  3. Los ingresos de nuestras exportaciones.

Es decir, la gallina que ponía los huevos de oro para equilibrar sus gastos era el petróleo, bajo las administraciones muy polémicas y politizadas de Petroecuador. Estas han venido decayendo desde el 2015 y, en este gobierno, se agravan los ingresos cada vez menores, frente a las necesidades crecientes de la sociedad civil en estado de indefensión, por presiones del FMI y por decisiones inconsultas de los gobiernos que manipulan las consultas populares con las ideas absurdas de que hay que cuidar la naturaleza prohibiendo la extracción del petróleo del ITT y la explotación minera del Chocó Andino.

Miremos un corto gráfico y video que complementa mi pensamiento crítico, que nos reseña la evolución de nuestras reservas internacionales de oro desde 1961 a la fecha.

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