La Corte Suprema de Justicia de Argentina confirmó la condena a seis años de prisión para la expresidenta y actual senadora Cristina Fernández de Kirchner. El máximo tribunal argentino rechazó los recursos presentados por la defensa y dejó en firme la sentencia emitida en diciembre de 2022. Además de la condena, se ratificó su inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por el delito de administración fraudulenta en perjuicio del Estado.
“Los cuadernos de la corrupción”, como los llamó la prensa argentina, fueron escritos por el chofer Óscar Centeno, quien registró con lujo de detalles los nombres de grandes empresarios con contratos estatales, involucrados en una red de sobornos millonarios durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner.
Durante diez años, Centeno realizó viajes en un auto oficial con bolsos llenos de dólares. Incluso declaró que transportó dinero en efectivo hasta el departamento privado del matrimonio Kirchner. Según el fallo, durante la gestión de Cristina Fernández como presidenta (2007–2015), los sobornos habrían alcanzado USD 160 millones.
Vale la pena transcribir un fragmento de uno de los cuadernos, donde el autor señala:
“Hoy, 6 de mayo de 2013, vuelvo a escribir. Después de la muerte de Néstor Kirchner dejé de hacerlo. Pensé que, tras su fallecimiento, no se haría más el valijero.
Pero sí, disminuyó la frecuencia, con la diferencia de que se recolecta dinero para el ministro De Vido y el propio Baratta. No quise anotar más por temor a que me descubran y me quede sin trabajo. Pero decidí hacerlo por una reunión que tuvo el ministro De Vido, Baratta y la Sra. Presidenta Cristina F. Kirchner, en la cual los instruyó para que sigan recaudando de las empresas para las próximas campañas electorales”.
En nuestro país también apareció un “cuaderno ardiente”. El caso conocido como “Receta de arroz verde 502” no era una delicatessen gastronómica, sino un documento electrónico que revelaba donaciones de varias empresas, entre ellas la constructora Odebrecht. Una de las principales implicadas fue Pamela Martínez, asesora de absoluta confianza de Rafael Correa y exvicepresidenta de la Corte Constitucional, apodada en su momento como la “Corte Cervecera”.

Martínez fue detenida de inmediato y su domicilio allanado. Entre los documentos incautados se encontró un cuaderno en el que señalaba que Alexis Mera habría recibido pagos por USD 3,5 millones, mientras que María Duarte habría recibido USD 2,5 millones en coimas.
En su declaración, Martínez aseguró que Mera le solicitó dinero para pagos urgentes. Ella consultó a Correa, quien le indicó que hablara con el entonces vicepresidente Jorge Glas. Posteriormente, unos sobres llegaron a manos de Mera, quien negó haberlos recibido.
El resto es historia conocida: un presidente sentenciado y prófugo, un vicepresidente preso, miembros del gabinete, colaboradores cercanos, asambleístas, unos enjuiciados, otros sentenciados y varios en “exilio voluntario”, todos gozando de fortunas mal habidas.
Volviendo al tema de Cristina Fernández, las adhesiones, solidaridades y rechazos a la sentencia no se hicieron esperar por parte de sus aliados, aquellos que gobernaron bajo la misma franquicia: saqueo, abuso, represión y violación constitucional. Entre ellos: Evo Morales, Luis Arce, Miguel Díaz-Canel, Daniel Ortega, López Obrador, su sucesora Claudia Sheinbaum, y, por supuesto, Rafael Correa. Todos coincidieron en calificar la condena como una “persecución política”.
Recordemos también una frase que se le escapó al expresidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica (+), refiriéndose a Cristina Fernández y comparándola con su esposo Néstor Kirchner, quien padecía de estrabismo:
“La vieja es peor que el tuerto”.
