12 julio, 2024

¿Lo podrá cumplir el presidente Noboa?

Ver el accionar de ciertos representantes de nuestro querido país, Ecuador, ya no solo provoca hilaridad, sino que ha alcanzado niveles grotescos. Observar cómo nuestros elegidos, que deberían ser nuestros abanderados en la Asamblea Nacional, se convierten en protagonistas de un show tragicómico, nos hace cuestionar seriamente la calidad de nuestra democracia.

Recientemente, las filtraciones de los audios en torno al tema de la denuncia del Banco del Pacífico y sus posteriores implicaciones legales y nueva apertura de casos en la Fiscalía, han desnudado la descomposición que carcome nuestras instituciones. Lo que debería ser un proceso judicial transparente y justo, se ha convertido en una comedia de enredos digna de un guion de telenovela venezolana de los años 80. Las maniobras y estrategias oscuras reveladas en estos audios son un reflejo de la manipulación y el abuso de poder que impera en nuestros círculos ciudadanos de poder.

No sorprende que, ante tales revelaciones, ciertos partidos políticos ya conocidos por todos no pierdan tiempo en alinear sus filas en apoyo a los involucrados de una manera muy soterrada, pero a la vez muy evidente, en lugar de condenar los actos y exigir justicia, prefieren proteger sus intereses o el de sus afiliados, mostrando así que su lealtad no está con el pueblo ecuatoriano sino con sus propias agendas y necesidades.

Veo con algo de esperanza que se han levantado voces en el mismo parlamento para exigir sanciones, pero ¿será esto suficiente? La misma dinámica se repite: quienes deberían fiscalizar y rendir cuentas, terminan siendo parte del problema. La presidenta de la Comisión de Fiscalización no solo ha fallado en su deber, sino que lo ha ridiculizado la sagrada tarea de fiscalizar al invitar a prófugos de la justicia a intervenir en sesiones de tamaña trascendencia, en un claro acto de desfachatez y burla hacia nosotros, los ciudadanos de a pie.

El presidente Daniel Noboa, que prometió un gobierno de transparencia y reformas, se encuentra ahora en el ojo del huracán, su capacidad de liderar y gestionar esta crisis será puesta a prueba una vez más y dependerá de él demostrar si realmente está comprometido con el cambio para iniciar el proceso del desarrollo e instauración de un nuevo País que todos esperamos.

Hasta ahora, sus acciones no han sido muy contundentes, pero sí muy mediáticas, lo que deja mucho más por esperar de él y su entorno gubernamental, así mismo, que varios “padres de la patria” nos quieran acostumbrar a sus cantinfladas a nombre de la democracia no es lo adecuado, peormente lo prudente, se los eligió para que nos representen generando leyes y propuestas que beneficien al colectivo ciudadano, no para manejar agendas extrañas con intereses personalistas o partidarios.

Nuestra situación política actual es una muestra vívida de la necesidad urgente de reformas profundas y un verdadero compromiso con la justicia y la transparencia, sólo así, podremos aspirar a una democracia que realmente funcione para el bienestar de todos los ecuatorianos y no solo para unos pocos elegidos a dedo; la gran incógnita que queda flotando en el aire es: ¿Lo podrá cumplir el presidente Noboa?

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