21 julio, 2024

Las gasolineras

Las primeras gasolineras de las que tengo noticia, estaban ubicada en el estrecho Malecón de Guayaquil. Recuerdo la gasolinera “Aviles Alfaro”, junto al muelle 7, de propiedad del sr. Jerónimo Aviles Alfaro. Había otra muy parecida  en la Av., 9 de Octubre, a la altura de la calle Los Ríos o Primero  de Mayo, quizás, de propiedad del mismo señor Avilés.Eran pequeñas, de dos pisos, no muy altas, de color blanco.

El entonces Alcalde da la ciudad de Guayaquil, decidió sacar de dichos lugares ambas gasolineras, fueron derrocadas. En el muelle 7 y en otros muelles de dicho Malecón, se instalaron las famosas “carretillas”, donde todos los jóvenes y no tan jóvenes íbamos a comer los famosos aplanchados y los sabrosos chocolates, para neutralizar los traguitos y el frío en el verano. Con los años, tales lugares se convirtieron en sitios algo peligrosos. Con la regeneración y ampliación del Malecón 2.000, tales sitios desaparecieron.

También recuerdo dos grandes gasolineras, muy modernas, con amplios espacios de parqueo, para servicio de los clientes o los que llegaran, donde vendían unos ricos sandwiches y batidos, que los saloneros los llevaban a los vehículos de la gente joven o de las familias en unas  bandejas que colgaban asidas  con sus patas en las puertas de los vehículos y luego las retiraban. Cuando hacías el pedido, pagabas la cuenta y luego te servías lo que habías solicitado. Eran dos grandes gasolineras, ubicadas, la una al sur de la ciudad, por la Pepsi Cola y la otra, en la Av., Carlos Julio Arosemena Tola, a la altura del km. tres de esa vía. Eran propiedad de los señores Estrada. También, con los años desaparecieron.

Otro grupo de gasolineras se instalaron en la Av. Los Ríos y Clemente Ballén y la calle 10 de Agosto, me parece, de propiedad del Sr.  Aquiles Álvarez, posiblemente, abuelo del actual Alcalde electo de la ciudad de Guayaquil. También el Sr. Alvarez instaló otras a la altura del Colegio de srtas. Guayaquil, sobre la Av. Quito.

Los distribuidores de gasolina, la recibían de los tanqueros que la traían, desde Esmeraldas, Manta, La Libertad y de Pascuales. Es un negocio interesante que les dejaba una utilidad de $0,09 (nueve centavos por galón). El ex Presidente Correa, les rebajó la utilidad a $0,06 por galón. Es un  negocio muy serio, en el despacho de la cantidad y la calidad de la gasolina, pero también de riesgo, pués no faltan quienes se quieren ir sin pagarte la gasolina antes de despachar la cantidad solicitada. y ciertos choferes de los tanqueros, en el camino, en las guardarrayas, venden gasolina buena y la completan con agua, circunstancias que inmediatamente causa daños al motor del vehículo.

También el Presidente Correa, terminó con las gasolineras independientes que habían en otros lugares del país y centralizó la distribución de gasolina en cuatro grandes distribuidores: La Texaco, la Gulf, la Primax y la del sindicato de choferes del transporte de pasajeros. Las nuevas gasolineras dieron paso a la contratación de jóveses mujeres, que despachan la gasolina solicitada, desde las llamadas islas de despacho y a ellas se las conoce como isleras..

A lo largo de las rutas del país, se encuentran muchísimas gasolineras, sobre todo de gasolina extra, ecua país y diesel y menos numerosas son las de gasolina súper, las tres primeras están subsidiadas por el estado, la última, el precio lo fija el libre mercado. Cuando compras un vehículo nuevo, generalmente te recomiendan utilizar gasolina súper y ciertas casas vendedoras de vehículos, no se responsabilizan de los daños al motor, por utilizar otra gasolina y en ocaciones te exigen el seguro del vehículo, para cubrir los  daños, en la época de la garantía, hasta que lo terminas de pagar, otras casas comerciales,no lo exigen.

Es impresionante la cantidad de gasolineras que se han construído a lo largo de la carretera Guayaquil-Machala y hasta la frontera con el Perú. Supe de una cercana a Guayaquil, extraordinaria en el cuidado y precaución para los diferentes vehículos , muy separados los grandes trasportes de los livianos, con excelentes cafeterías y locales comerciales,  

Estas gasolineras, están controladas por el Ministerio de Petróleos,  en ocasiones con grandes exigencias, con relación a las reservorios de la gasolina , que se encuentran en el subsuelo y que los tanqueros directamente les meten la gasolina, cuyo cupo has adquirido con anticipación. Algunas gasolineras, adquieren sus propios transporte, con sus choferes de confianza, (tanqueros), para evitar la contaminación. El despacho es en razón del cupo que previamente has conseguido, con las empresas despachadoras del ministerio. 

Un buen negocio, que requiere de muchos controles internos, de empleados muy honestos, que cobren la cantidad de gasolina despachada, gasolina que no siempre la venden al contado, pues los  transportes de pasajeros,y las volquetas, piden crédito y no siempre  pagan al mes, que lo solicitan.

Las grandes y modernas gasolineras, tienen lugares para servirse dulces y comida y en algunas hay pequeños almacenes, pero generalmente no pertenecen al dueño de la gasolinera, son concesionados en muchos casos y sirven de enganche, para el “tanqueo” de los vehículos, que ahí se abastecen de gasolina. 

Un negocio interesante, muy duro, como todo negocio, pués algunas trabajan 24 horas al día, otras empiezan a las 5 de la mañana y  terminan a las 12 de la noche. En fin, es un negocio de riesgo, por los asaltos en la actualidad y desde antes, pero que debe dejar interesantes utilidades, que compensan el esfuerzo de sus dueños en mantenerlos, pero, como toda industria o comercio, de repente te cansas y lo vendes. Así es la vida de los negocios y de los emprendimientos.

Algunos llegan a subsistir  y pasar los cien años, otros menos, en ocaciones por causas ajenas al mismo,debes cerrar,  como lo fue en la época de la pandemia del Covid 19, muchos negocios quebraron y los que volvieron a abrir, aún no se reponen del todo. 

La vida es un albur y tenemos que aprender a vivir con ello y continuar, siempre con sentido positivo y pensar que los años que vengan serán mejores y olvidarnos que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Los tiempos cambiaron. Y nos tenemos que adaptar al cambio. 

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