18 julio, 2024

El Ecuador de hoy

Da la impresión que Ecuador no tiene salida a corto plazo. El país ha caído en un pozo oscuro; estamos tan mal que se creería imposible seguir cayendo, pero todo puede pasar en Ecuador. Difícilmente en otro país de la región se ha estudiado más el porqué de su atraso. Desde el siglo XVI hay escritos mundiales sobre cómo prosperar; se han publicado centenares de libros y ensayos sobre cómo lograr la estabilidad política y económica para salir de la pobreza. Por ejemplo, las obras de Vicente Rocafuerte hacen referencia al crecimiento económico. Se encuentran en este sitio Web. Muchos países que fueron más pobres y otros de similar ingreso lograron superarnos y hoy forman parte de las naciones prósperas con nivel de vida muy por encima del nuestro. Casi dos siglos después de independizarnos, continuamos muy mal.

La gran diferencia entre Ecuador y aquellos países que triunfaron se debe a que la sociedad se puso de acuerdo, sus líderes reconocieron que, para salir adelante, todos tenían que apoyar lo que debía cambiarse, que lo importante era alcanzar el bien colectivo y no el individual. En aquellas naciones los valores culturales tienen enorme peso en su progreso: orden, respeto, disciplina, integridad, solidaridad, honestidad, superación, frugalidad, etc. La mayoría está ausente en gran parte de la sociedad ecuatoriana. Hay otros atributos en las sociedades de países triunfadores: sentido de la urgencia, insatisfacción con el estatus quo, mirar adelante, etc.

Hoy gran parte de la sociedad ecuatoriana no tiene esos valores ni atributos. Se lo observa en los tres poderes del Estado que supuestamente representan a la sociedad ecuatoriana. Allí se encuentran todos los males del ecuatoriano. En materia tecnológica hay bastante atraso. Hace más de 15 años cuando tenía una columna en El Telégrafo y luego en Expreso comenté varias ocasiones que el gobierno electrónico (e-Government) se hacía realidad en los países más adelantados de nuestra región. Siempre hay una brecha desde la invención hasta tenerla en Ecuador. A manera de ejemplos, la comunicación por cable, el tractor y la televisión tomaron entre 20 y 40 años en llegar a Ecuador. En los primeros años del siglo XX, un ecuatoriano escribía que para cultivar la tierra el agricultor usaba los mismos instrumentos que los romanos. Las cirugías robóticas tienen pocos años en Ecuador, cuando el robot Davince comenzó a usarse desde el 2002 en Estados Unidos.  

¿Cuántos siglos más se necesitan para salir del vergonzoso estado en que estamos?



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He dudado mucho para escribir este artículo. Lo que me motiva a escribirlo, es la vorágine de impulsos que recibo como ciudadano a favor de ciertas cosas y en contra de otras. La avalancha de noticias en un sentido y el silencio total de otras, que me hacen sentir como que estoy siendo utilizado, y que la intromisión dentro de mi cabeza, es para impedir que piense, y obligarme a pensar en cosas que no quiero o no deseo pensar. Siento que no soy libre para pensar, que se “da pensando por mí” y esta falta de libertad de pensamiento, me provoca un dolor de cabeza, que se agudiza intensamente cuando, a alto volumen se repite una y otra vez lo que se quiere obligar a considerarse como criterio universal del país. Las sabatinas son un lavado cerebral que ahoga.

Lo bueno del Gobierno está a la vista. No es necesario repetirlo incesantemente. Ahora hay vías de comunicación, carreteras excelentes; es una felicidad y un orgullo circular por nuestras carreteras y calles (hasta que nos saturen de ciclovías). La forma como se maneja el problema de la salud, pese a la infinidad de problemas que existían desde “ilo témpore” y existen. Ahora hay atención aunque estemos saturados “hasta el cogote” y gratuita, de modo que “la salud es de todos”. El esfuerzo por mejorar la educación, por mejorar la calidad de los profesionales es un reto, una obra de titanes que el Gobierno ha emprendido y que estoy seguro que lo irá logrando poco a poco.

2 comentarios

  1. La respuesta está en los ciudadanos, como tú dices hay un cultivo de”lo mío” en lugar del bien común. No quiero eludir responsabilidades pero en gran parte depende de los líderes políticos o empresariales. Tampoco hay un cultura en ese sentido. No soy pesimista pero creo que solo un movimiento revolucionario permitíria este atraso

  2. De verdad los valores se han trastocado, ahora vale la deshonestidad, la injusticia, las mentiras, los engaños. Solo vale lo que me beneficia, no importa el bien común, la destrucción de la casa común. Gracias Sr. Periodista por su reflexión.

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