Las llaves del Reino – Desde mi Trinchera
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Las llaves del Reino

Uno de mis escritores favoritos es A.J. Cronin, (Archibald Joseph), novelista y médico británico. Nacido en Cardross, Reino Unido, el 19 de julio de 1896.

Autor de algunas obras importantes, entre las que destacan: La ciudadela y Las llaves del Reino, ambas convertidas en películas.

También escribió algunas más, casi todas como una especie de “autobiografía”. Están: Los años verdes, Las aventuras de un maletín negro, entre otras.  

Cada novela digna de menciones especiales, a mi me encantan y recomiendo a los que gustan de la buena literatura, leerlas.  

Esta vez hablaré sobre Las llaves del Reino, una novela conmovedora y que logra una catarsis en quien la lee. Relata la vida del padre Francisco Chisholm, quien se queda huérfano desde niño y cuyo único pariente, su abuelo materno, no le proporciona los mejores recursos para vivir, hablando más que del aspecto material, del calor humano. 

Pero a Francisco, Dios lo favorece siempre, aunque por momentos se llegue a pensar que Dios lo olvida. Él hace unos muy buenos amigos, la familia del doctor Tulloch, quien avisará a su tía Polly de la lamentable situación por la que está pasando el chiquillo. Ella lo va a buscar a la ciudad a donde vive con su abuelo, y así empieza la nueva vida de Francisco, en un seminario para ser sacerdote.

Dudando de su vocación, ya que se revela a ciertas convicciones y posturas de las autoridades del seminario, pide a Dios guía. Un chico ingenuo y virtuoso que se mantiene así, como un niño, hasta su vejez.

Una vez ordenado sacerdote, es enviado en labor misionera a China. Le toca vivir en un país completamente distinto, con costumbres diferentes, le toca “catequizar” pero lo hace a su manera, a la manera de Jesús, sin imponer, tan solo con el ejemplo de amor a Dios y al prójimo.

Una de las frases más bellas del libro versa así: “La bondad de una religión se juzga, más que nada, por la bondad de quienes la profesan.”

Al padre Francisco vive todo tipo de adversidades, pero dentro de su ingenuidad también está su astucia, gracias a lo que logra cumplir sus metas. 

Pasa por la guerra civil, por la peste, por épocas de hambruna, ve morir a su mejor amigo, y aún así no desfallece.

El protagonista de esta novela posee una alma recta, una profunda humildad y una mezcla de energía y dulzura, que atrapa al lector deséandole que todo lo salga bien y sufriendo con él cuando las cosas no se dan.

Cronin relata esta novela con ambientes finamente detallados, que nos ubican en cada lugar con magistral precisión.  También desarrolla los personajes de tal manera que uno logra conocerlos en la intimidad y sin juicio alguno dejar que sus vidas se manifiesten en el relato. 

A veces, muchas veces, pensamos en las injusticias del mundo y vemos como gente muy buena sufre situaciones lamentables. Es entonces cuando la fe en Dios tambalea. Cuando nos hacemos todo tipo de preguntas y cuando pensamos que ya nada se puede hacer. Pero seguro que con Dios todo se puede. Y el padre Francisco, el de la novela de Cronin, a pesar de dudar de lo profundo de su fe, siempre estaba ahí con ella, era su única pertenencia. Y no necesitaba defender sus posturas ni hablar de sus logros, las personas llegaban a quererlo tanto, que no necesitaba más que ser él mismo. 

Para mi ha sido como un bálsamo de esperanza, porque al final, cuando parece que todo está perdido para el padre Chisholm, él clama a Dios desde lo más profundo de su ser, con una oración simple que lo dice todo: ¡Oh Señor, acoge esta vez mi súplica!

Y Dios la acogió. 

Sugiero que consigan esta novela y la lean, no se arrepentirán, no les cuento más porque dañaría su lectura. Las llaves del Reino, es realmente maravillosa.

A. J.  Cronin falleció en Montreux, Suiza, el 6 de enero de 1981.



1 Comentario

  1. Sandra Delgado

    Excelente reseña de la novela

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