19 julio, 2024

Una obsesión llamada izquierda

No debería llamar la atención el alarmante rebrote izquierdista en América Latina, pero sin duda representa más que una preocupación sobre lo que eventualmente podría suceder en la región. La izquierda debe existir en contrapeso de la derecha y también del populismo. Pero es que el problema no es la izquierda propiamente, sino más bien aquella de corte radical por los extremismos sobre los cuales solventa su existencialismo. Su cada vez más frecuente triunfo en las urnas es producto de la marginación social y el revanchismo.

El antídoto se llama institucionalidad, regionalmente desquiciada por la mismísima izquierda, pero también aborrecida por la derecha. Ese republicanismo, construido universalmente por sociedades sin cálculos políticos y en busca de las más amplias libertades ciudadanas, es el que hace falta para generar un sistémico crecimiento económico que pueda igualmente revertirse en trabajo, seguridad y desarrollo para todos.

Si bien Estados Unidos ha dejado de ser el policía del mundo y sus programas de contención de la pobreza han paulatinamente migrado de nuestra región, la gran verdad es que el peso socioeconómico de los malos gobiernos son imputables al más amplio espectro político. El espacio dejado por Washington hoy está en manos de Beijing, con agenda política propia y grandes recursos influenciadores. En lo de fondo, la falta de institucionalidad es la portadora de una debacle sin rostro ideológico que afecta a una mayoría que no es política, pero que sobrevive entre la pobreza a expensas de ella.

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Las Preguntas Olvidadas

Cuando inicié este blog imaginé centrarme en temas trascendentes, en las intimidades del alma, en la serenidad que traen los años, en la existencia del tiempo y del espacio frente al concepto del infinito, o descifrar si la estupidez humana realmente tiene tope.

Pero heme aquí atrancado con el eterno tema coyuntural de Rafael Correa quien me ha vuelto adicto a relevar y rebelarme contra su adicción al poder, y contra los abusos derivados de la complejidad de su ego. ¡Dios mío ayúdame! Necesito salir de este drama porque realmente estoy cayendo en un blog lleno de basuras mentales, porque me centrifugo en la basura, y sin quererlo me convierto en parte de ella.

En estas circunstancias descendí en mi autoestima y me puse en el supuesto no consentido de que yo era el Presidente, o al menos Alexis Mera, y me tocaba redactar a mí las preguntas sometidas al llamado soberano y me refiero al pueblo y no a quien nos gobierna y quien ahora nos somete y azota con preguntas. Para evitar confusiones escribiré Soberano con mayúscula cuando me refiera a Rafael Correa, y soberano con minúscula, cuando me refiera al pueblo. Tal como se han dado las cosas creo que gramáticamente esto sería lo correcto.

2 comentarios

  1. Excelente definición, pero no hay receta para combatirla, es más , asociada con el narcotrafico, hoy es una mezcla peligrosa y difícil de contrarrestar. Ecuador, si en Colombia gana Petro, se volvería una peca en mundo latinoamericano
    Yo lo vería como una ventaja comparativa, depende de nosotros, pueblo y gobierno, convertirla en ventaja competitiva

  2. La presencia de la izquierda debe ser frenada con firmeza pues ellos agazapados en el indigenismo, los sindicatos propician la violencia asociados con la narcoguerrilla para crear el caos.,no garantiza que bajar la guardia

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