18 julio, 2024

¿Por qué nadie quiere enfrentar a la Contraloría?

Todo comenzó con Carlos Pólit al comando de la CGE1 sin haberse graduado legítimamente de bachiller y con títulos universitarios obviamente carentes de validez. Desde entonces todo lo firmado por Pólit como contralor sustentaba cuando menos una falta de idoneidad en personería jurídica. ¿Cuánto de lo actuado, más allá de todo aquello al margen de la jurisprudencia, y de lo aún no caducado por ley sería ilegal y por consiguiente sujeto de reversión en las diferentes instancias judiciales? Solo con una auditoría forense se podría conocer una respuesta con ribetes de millardos de dólares imputables al periodo Pólit y significativamente acrecentados y atribuíbles posteriormente a la administración Celi.

Si la política Riofrío no es concluyente sobre el estado del máximo ente de control, poco se podría favorablemente argumentar sobre la juridicidad de sus actos mientras mantenga en sus cargos a los mismos funcionarios que sirvieron tanto a Pólit como a Celi en el cometimiento de sus trapacías pseudoinstitucionales. La Contraloría, sin embargo, es solo un acápite del gran desastre jurídico que putrefactamente se manifiesta a lo largo y ancho de todo el andamiaje estatal.

La gravedad de la situación demanda una ley de punto final que sirva jurídicamente como bisectriz institucional entre el país que hemos sido en estos últimos 14 años y lo que constitucionalmente pretendemos ser a largo plazo. Una nueva Constitución debe constituirse en el referente jurídico de este nuevo mandato jurisprudencial. ¡Tema para la Consulta!

1 Contraloría General del Estado

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Cuando suelo hablar de “coherencia”, o congruencia y lo relaciono con el liderazgo, las relaciones humanas o los valores organizacionales, no dudo de poner como ejemplo la actitud política de León Febres-Cordero. En efecto, para mis particulares fines educativos, los estudiantes llegan a entender que el éxito muchas veces no tiene que ver con otra cosa que con la generación de confianza y credibilidad en otros seres humanos, todo lo cual puede lograrse a partir de pensar, decir y actuar en consonancia, reiterada y permanentemente.

No debe pensarse en la “santidad”, no es ese el tipo de coherencia al cual quiero referirme, el ciudadano, el político coherente simplemente es, con igual fuerza y frontalidad frente al rico que al pobre, al serrano que al costeño, a la familia o a los extraños, simplemente se… “es”, igual en todas partes. Y esa, a mi humilde entender es en gran parte el legado del patriarca. Con él todos sabían a qué atenerse…

2 comentarios

  1. Es una locura creer que se requiere una nueva Constitución para un mal de individuos y laxitud del sistema. Basta con aplicar los mecanismos de selección, evaluación y control. Comenzando con la selección y evaluación de personal que, para el caso de puestos de trabajo del «jerárquico superior» o similares, podrían ser realizados por empresas especializadas sin presencia en el país. Hay que buscar soluci la fiebre y enfermedad, no a las sábanas.

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