Richard Carapaz, ¿Queremos la política en el deporte? – Desde mi Trinchera
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Richard Carapaz, ¿Queremos la política en el deporte?

Nuestro principal propósito en esta vida es ayudar a otros, y si no les
puedes ayudar, al menos no les hagas daño” – Dalai Lama (Monje, budista tibetano)

El voluntariado es de libre haberío y no puede involucrarse con la política peor con fondos estatales. Distinto es que el Estado pida ayuda a la institución voluntaria y otra de que se firmen convenios donde se condiciona la labor voluntaria. Allí es cuando suscitan los problemas. El voluntariado nace del tiempo libre que pueda tener un grupo de amigos con fines comunes; desde la necesidad de cubrir un vacío donde el Estado no llega con ayudas sociales hasta por aspiraciones de entretenimiento entre los convocados; este último es el caso del deporte.

Cada federación deportiva internacionales, algunas con más de 100 años, nacieron de reuniones de amigos que querían divertirse compitiendo y promoviendo la competencia de atletas de diferentes nacionalidades. Al inicio cada miembro dedicó todo su tiempo y su dinero al impulso de su actividad favorita. Eran épocas donde la realeza y ricos podían darse lujo de no trabajar para lograr sus objetivos sin fines de lucro con la única motivación que era formar reglas, normas, establecer momento y lugar de las competencias. El más ilustre de estos grandes voluntarios del deporte fue el barón Pierre de Coubertin, educador humanista, que logra convencer a un grupo de amigos la propuesta de recrear los juegos olímpicos de la antigüedad con la creación del Comité Olímpico Internacional (COI)

en 1894 con el objetivo de que se realicen los primeros juegos olímpicos de la era moderna en Atenas, Grecia en 1896. A partir de allí su legado es uno de los más grande de la historia. Por muchos pensadores, el olimpismo es considerado como uno de los movimientos sociales más grandes de la humanidad porque a través del deporte no se discrimina credo, religión o raza; estando todos sus participantes bajo el mismo paragua de los estatutos,

normas y reglas que componen las federaciones deportivas internacionales y el Comité Olímpico Internacional (COI). Las mismas estructuras deportivas internacionales son impulsadas a cada uno de los comités olímpicos nacionales en distintos países (206 países son miembros del COI) más que la cantidad de miembros de las Naciones Unidas donde existen tan solo 193 países.

El voluntariado en el mundo no es otra cosa que agrupaciones o clubes de amigos con fines nobles y deseos de trabajar de naturaleza netamente privada donde el lucro y la política no tienen cabida; por eso, no existe en el mundo el voluntariado estatal o gubernamental. 

En la actualidad, los clubes de voluntarios como COI y FIFA tienen mucho poder económico ocasionando que la corrupción haya calado en este último. Previo al escándalo de la FIFA, cuyos miembros, utilizaron sus influencias en la decisión de los votos para elegir las sedes de los futuros eventos mundiales, ya se debatía en el mundo el criterio de que si debiese remunerarse o no al voluntariado, razonamiento que no es compartido por la gran mayoría de las instituciones mundiales. Lo único remunerado en una institución sin fines de lucro es el personal administrativo y de labores cotidianas, el mismo que está obligado al seguimiento de las decisiones establecidas por los preceptos del directorio.

El deporte es de hecho privado y autónomo siendo su estructura muy simple:


Para el movimiento olímpico la estructura del deporte tiene como prioridad el atleta que pertenece a los clubes que a su vez son miembros de las federaciones nacionales por deporte (FN). Las federaciones nacionales son miembros tanto del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) como de la federación internacional. El Comité Olímpico nacional está vinculado, a través de la carta olímpica, normas y estatutos al COI. Las federaciones

Internacionales por deporte tienen su relación con el COI que se basa en la carta olímpica y en el respeto, el interés, la cooperación mutua y el deseo de organizar competencias con

excelencia en los juegos.  Los torneos del ciclo olímpico son: Bolivarianos que comprenden

competencias entre los países de la subregión andina Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela; Sudamericanos que comprenden todos los países de Sudamérica; Panamericanos que comprende la participación de todos los países del continente

americano incluyendo sus islas y finalmente los Juegos Olímpicos que comprende la participación de los 206 Comités Olímpicos Nacionales representando a sus respectivos países.

Como se podrá notar las estructuras del deporte a nivel mundial es muy sencilla donde hay cero intervenciones de los gobiernos. Cabe preguntarse: ¿Por qué en el Ecuador complicamos las cosas? La respuesta está relacionada con la antigüedad de las federaciones provinciales que datan de más años que las propias federaciones deportivas nacionales y del propio Comité Olímpico Ecuatoriano. Por ejemplo, la Federación Deportiva del Guayas (FEDEGUAYAS) fue fundada en 1922, la Concentración Deportiva de Pichincha y la Federación Deportiva del Azuay (FEDEAZUAY) fueron fundadas en 1924; mientras que el

Comité Olímpico Ecuatoriano, a pesar de su creación en 1948, recién es reconocido por el Comité Olímpico Internacional en 1959; por tal motivo, cada presidente de las federaciones deportivas provinciales del pasado ha tenido celo dirigencial al COE, institución deportiva que es la única representante de los eventos del ciclo olímpico arriba mencionados.

Los enfrentamientos en el deporte son por el control del deporte y de sus asignaciones monetarias que entrega el gobierno a través del ministerio del deporte. Allí es cuando el deporte pierde su autonomía. La estructura más simple del deporte nacional es la misma que se recomienda internacionalmente cuando se trata de la competencia deportiva de alto rendimiento. El deporte de alto rendimiento entra en conflicto cuando las asociaciones provinciales albergan clubes formativos y de alto rendimiento y se las utilizan políticamente para captar las federaciones deportivas nacionales (FN) y de esta manera elegir el directorio del COE.

La carta olímpica es la constitución del deporte a nivel mundial rechaza la intervención gubernamental en el deporte, razón por la cual la federación de Box fue sancionada en un corto periodo, impidiendo que los boxeadores ecuatorianos representen

a su país en las competencias internacionales. En la mayoría de otras federaciones deportivas nacionales, sus presidentes dejaron de luchar contra el poder del estado y cedieron su voluntariado a intereses gubernamentales de captar el directorio y presidencia del COE.

En el Ecuador, la presión por cautivar el Comité Olímpico Ecuatoriano llevo al gobierno de Rafael Correa Delgado a impulsar cadenas de información por radio y televisión desprestigiando al economista Danilo Carrera Drouet, presidente del COE, lo que motivó su renuncia inmediata terminando con su voluntariado de más de 15 años.  Como banquero de éxito, el economista Carrera Drouet aportó con publicidad, tiempo y dinero personal al voluntariado durante su presidencia del COE.  En el momento de que los principales miembros del directorio del COE cobren sueldo con anuencia y dinero del gobierno, estaríamos finalizando con el voluntariado deportivo en el campo puro del olimpismo. Esto sería muy lamentable porque se pierde la esencia del amor al deporte dándose paso a personas con otros intereses ajenos al estrictamente deportivo en su administración.

La solución para los problemas del deporte es de respetar las autonomías de cada federación deportiva y provincial. El deporte de alto rendimiento se rige bajos sus propias normas y estatutos que se dictan internacionalmente, los mismos que deben ser respetados con la finalidad que el gran beneficiado sea el atleta de competencia. Si bien es cierto que para formar un deportista de élite se necesita apoyo económico, pudiendo ser que la autogestión de su federación deportiva para su preparación no sea suficiente, bienvenida está el apoyo estatal siempre y cuando se rindan cuentas claras por el dinero recibido

por parte de la FN y no se influya políticamente sobre las decisiones de dicha federación deportiva. Con la entrega de dinero, saltarse la parte que corresponde a la dirigencia de las FN con contribuciones directas a los deportistas se pierde el control sobre las actividades del deportista afectando su rendimiento ya que es de entenderse que ningún deportista se hace sólo. Por más pobre que sea una federación deportiva dónde se destacó un deportista, el deportista se da a conocer a través de la competencia que organizó dicha federación

deportiva o por el aval que concedió para que el deportista se destaque internacionalmente.

Ecuador necesita héroes deportivos que haga soñar a la juventud y llene de orgullo a sus ciudadanos; para ello, debe apoyarse el deporte de alto rendimiento a través de la estructura olímpica, la misma que, a través de su dirigencia, debe recuperar el estatus de ser una institución voluntaria sin condiciones por los dineros que recibe; siempre y cuando, sea invertido en los planes y metas netamente deportivas de la dirigencia a cargo del deporte. Recordemos que el deportista de elite ayuda a formar un ciudadano de excelencia que con el ejemplo pregona los valores que heredó de la práctica deportiva de alto rendimiento.

Nota: La conquista de una medalla olímpica (oro) de Richard Carapáz es el máximo reconocimiento que un atleta de elite pueda recibir.  Richard Carapáz es nuestro orgullo y héroe nacional que será alabado y registrado por almanaques de la historia, no cabe duda.  Este artículo es una simple advertencia a las declaraciones de Richard Carapáz que movió el avispero, sin querer, de oportunistas políticos que quieren interferir en el deporte.

 

2 Comentarios

  1. Byron Sanmiguel

    Excelente artículo estimado Bruno, felicitaciones

  2. Ab. Mario Servigon Moreno

    muy buen comentario estimado Bruno

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