20 julio, 2024

El peso argentino

En los últimos días, las noticias acerca de la situación económica en la República Argentina han ocupado las páginas de los periódicos alrededor del mundo, incluyendo la portada del New York Times que reflejó las dudas existentes sobre el rumbo del gobierno, acotando que “mientras el peso se tambalea, se observa la ausencia de la presidenta”.

Para los que hemos podido observar de cerca la situación en Argentina, el peso no se tambalea: ya se cayó. El dólar oficial subió un 9% generando la devaluación más importante de la última década, manejándose a ocho pesos por dólar el cambio oficial, y a más de 12 en el llamado mercado “azul”, que a decir del gobierno es ilegal.

La inflación y el sistema cambiario provocaron la pasada semana una fuerte reacción de las autoridades para intentar controlar este mercado paralelo ilegal que ha generado que los contratos civiles y comerciales (de alquiler, compra-venta, de construcción, etc.) no tengan valores de referencia claros, situación que ha puesto a negociar a los actores políticos fuertemente con el mercado, para que no se desbanden los precios.

Para tal efecto y con el anhelo de estabilizar el mercado cambiario, el gobierno liberó la compra de dólares para el ahorro (lo cual se encontraba prohibido). Sin embargo, el mercado continúa agitado, se siente la crisis en sus calles y plazas, en especial en el comercio porteño.

Como un componente extra todos los sectores de la economía argentina negocian los salarios anualmente en un sistema llamado de paritarias, con índices inflacionarios en permanente evolución que necesariamente deberán ser ajustados, para no desvalorizarse. Las negociaciones comienzan este mes.

Como el amor en los tiempos del cólera, oficialistas y opositores han coincidido en el pedido de imponer medidas drásticas para bajar la inflación, con miras a recuperar la movilidad del aparato productivo.

Ecuador y Argentina son socios comerciales, por lo cual resulta importante estar atentos a las medidas que se impongan para frenar la pérdida de su poder adquisitivo, pues sin temor a dudas el adecuado manejo de sus políticas públicas incidirá en la región y en su relación con los socios estratégicos.

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