18 julio, 2024

¡Contra la Barbarie!

“Pero debemos admitir que no es fácil pensar en los semejantes como animales y quedarse impasible delante de sus fechorías…
Omar Falworth

Y lo más grave, que ante esa impasibilidad crecen y crecen actos de barbarie entre los campesinos de la Sierra y hasta los de la Costa, a ojos y presencia de todo un pueblo ecuatoriano, con el son de que como “indígenas están ejerciendo sus tradiciones ancestrales y su derecho propio”- señalado en la Constitución-

¡Protesto de golpe! y el grito deben levantarlo todos los indígenas a quienes se los segrega del trato igualitario de ciudadanos ecuatorianos, excluyéndoles de la ley nacional, cuya base jurídica para la administración de justicia de personas sometidas a ella tiene como principio fundamental: “el no hacer diferencia de tratos fundados en prejuicios, principalmente de raza, color, sexo, religión, opinión política, fortuna, nacimiento u otra situación cualquiera” – Carta de los Derechos Humanos – lo que, lógicamente, no da margen a separar a los “indígenas” del contexto jurídico nacional, menos aún mancillar su raíz ancestral, considerándoles solo capaces de salvajadas.

Ni aún en la época de cuando los aborígenes eran tribus, en que “ante falta cometida, por cualquiera de sus miembros, se constituían tribunales de los sabios para juzgarlos –“Historia de América”- J. M. Sánchez.-

Mas, todas esas naciones, luego del mestizaje y el criollismo, como fuerza libertaria de la corona hispana, una vez constituidas en repúblicas de acuerdo a las constituciones, que en el mundo entero tuvieron base jurídica en la Carta de los Derechos humanos, obliga a todos los ecuatorianos, en nuestro caso, a regirnos por ella. De ahí que el artículo 171 de la nueva constitución, sobre la “Justicia indígena”, que le da derecho a los componentes a ejercer sus “funciones jurisdiccionales, con base a sus tradiciones ancestrales…” y lo que es más, lo adornan con “la participación y decisión de las mujeres”, es segregacionista e inconstitucional. ¡Qué engaño! Y, como mujer, protesto para decir – ¡No nos usen para esas atrocidades!-

¡Basta ya de tanta mitomanía indigenista en pleno siglo XXI, cuando la realidad es que en el Ecuador, como en toda América, ya no hay indígenas puros sino mestizos de diferentes colores; por lo que ésto de redimir al indio, al negro, al montubio es pura demagogia politiquera igual que el sonsonete de “gobernar solo para los más pobres…”

Hablemos solo de ecuatorianos, que necesitan gobiernos que nos una a luchar cada uno en su medio, para sacar adelante al Ecuador, que es también un solo país soberano e indisoluble. Y si de ancestros se trata, tenemos una descendencia cultural muy alta en nuestra parte aborigen, y no de pueblos salvajes, como los que en este momento se flagelan y queman vivas a las personas, anulando la personería de la función policial y más aún de la jurídica que están viviendo un período de desconcierto.

Sumando a ésto las nuevas concepciones de los delitos con la tal reforma del Código de derecho penal (que ya tienen el ejecútese), con las que se pisotean todos los valores humanos, convirtiéndonos, eso sí, a la mínima expresión ante el mundo

¡Alcémonos ecuatorianos! para romper “los engaños de la vana moral y del humanismo barato” con que quieren gobernarnos.

¡Vamos juntos a las urnas! ¡Contra la barbarie!

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