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Opinión

¿Feliz Navidad?

Semana de navidad, semana de slogans, cliches, mensajes de paz y amor, canastas navideñas, ofertas de supermercado, abrazos hipócritas, lagrimas de amor eterno, etc. No quiero ponerme a dar consejos de espiritualidad, ni sermones, para eso están los curas y todos los que mandan los quinientos mensajes de Internet, que seguramente no los entienden pero les parecen bonitos y apropiados a la fecha.

Pienso, y este creo que es un síntoma de vejez el mirar la vida en retrospectiva; que hace algunos años, la navidad era un poco más que ir de compras o hacer regalos. Había ilusiones que cumplir, soñábamos en la bicicleta, práctico y divertido, ahora esperamos el último I-pod o el último celular en el que realmente la regalada es la compañía telefónica que cobra horrores de plata por una escasez programada del producto publicitado de tal forma que se lo sienta indispensable. Antiguamente viviamos sin celulares, sin tv cable, sin música de I-Pod y la humanidad creció de modo geométrico, así que la falta de las comodidades del mundo moderno no son obstáculos al vivir.

Opinión

¡Identifícate!

He repetido y demostrado, en varios artículos anteriores, por años, lo frágil y pervertido que es el sistema nacional de nuestra Cédula de Identidad o Ciudadanía.

La última ocasión fue en la publicación del, entonces, diario honesto e imparcial, El Telégrafo, en octubre 25 del 2004, bajo el título: Reitero: ¡Identidad Incierta!, en el que mencionaba:

“…otorgar la Cédula de Identidad o Ciudadanía, es simplemente un medio para que unos cuantos bellacos puedan robar encubriendo a narcotraficantes o truhanes internacionales y permitiendo que usen el prestigio de nuestra limpia estirpe y gloriosa bandera. Es muy grave la situación y eso sin entrar al análisis de que ni siquiera se halla los documentos de respaldo de los genuinos, y, de aquellos que, sí existieron, no están debidamente guardados ni su integridad custodiada.

Opinión

Conversar con los muertos

Paúl de Saín Víctor sostenía que el hombre comenzó a evolucionar, a transformarse de un simple homínido en ser humano al momento que quiso comprender la naturaleza. De esa inquietud para comprender el mundo que lo circundaba nacieron los primeros símbolos que representaban hecho y acciones simples, al principio casi garabatos que con el correr del tiempo se convertirían en gráficos, inventándose la escritura.

Opinión

León, el hombre en el deporte

Conocí a León Febres Cordero en su faceta más pura y quizás la menos explorada: la del hombre que hizo del deporte una pasión. En una charla sostenida hace algunos años me contó:

“Yo fui deportista, jugué fútbol como todos los muchachos guayaquileños, fui jugador de pelota de trapo en las calles, junto a mi hermano Nicolás que fue mejor jugador que yo, y a mi hermano Agustín que fue el mejor de todos al punto de haber sido titular en el Patria con cuya divisa alcanzó el campeonato de Guayaquil, cuando se jugaba el torneo de la Federación Deportiva del Guayas y no había llegado el profesionalismo. Yo era estudiante excelente, muy indisciplinado, pero me gustaba la cultura física. Hacía pelota de trapo en las calles de mi barrio, boxeaba, levantaba pesas, estuve en el equipo de gimnasia olímpica de la universidad en la que estudie en Estados Unidos, pero no tuve la voluntad de ser estrella. Será porque me di cuenta que no tenía los dones especiales que se requieren para llegar a serlo”.

Opinión

Gracias León, gracias

No es un panegírico. No es un tributo. No sé en qué circunstancias saldrán publicadas estas líneas dadas las leyes de la vida y de su inexorable destino. Salí conmocionado de la clínica donde hice una breve visita para presentar mis saludos a la familia. No pude verlo ni estrechar su mano. Prefiero recordarme de él como el “hombre Malboro” montado en su caballo de la vida. Recio, determinado, calculador y astuto. Memoria de elefante.

Cuando se estiraba el bigote con sus dedos enmohecidos con la nicotina, su única real confidente, estaba meditando. Cuando te apretaba el brazo durante el dialogo, es que ya había tomado la decisión irreversible…

Opinión

L. F. C.

Llevo varios días queriendo escribir esta pequeña entrega, pero cada tecla que digito me provoca un torbellino de gratos recuerdos, que no me permiten continuar, y del título de este artículo, no me sale una palabra más sin que rueden por mis mejillas unas lágrimas, por quien tuve la suerte y el honor de conocer, y quien con sus sabias ideas y enseñanzas, me inculcó que nuestra meta debe estar más allá de nuestros intereses personales, que nuestra meta, debe ser siempre velar por el bienestar de los más necesitados.

Conocí al “Presidente”, como cariñosamente le decíamos, durante sus dos períodos al frente de la Alcaldía de Guayaquil, cuando en una verdadera “revolución”, cambió el sentimiento de la ciudadanía, hacia el antiguo Guayaquil; elevó nuestra autoestima, y pasamos de ser meros habitantes de esta urbe, a decir con orgullo y altivez soy “guayaquileño madera de guerrero”.

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LFC… ¡el valor de ser coherente!

Cuando suelo hablar de “coherencia”, o congruencia y lo relaciono con el liderazgo, las relaciones humanas o los valores organizacionales, no dudo de poner como ejemplo la actitud política de León Febres-Cordero. En efecto, para mis particulares fines educativos, los estudiantes llegan a entender que el éxito muchas veces no tiene que ver con otra cosa que con la generación de confianza y credibilidad en otros seres humanos, todo lo cual puede lograrse a partir de pensar, decir y actuar en consonancia, reiterada y permanentemente.

No debe pensarse en la “santidad”, no es ese el tipo de coherencia al cual quiero referirme, el ciudadano, el político coherente simplemente es, con igual fuerza y frontalidad frente al rico que al pobre, al serrano que al costeño, a la familia o a los extraños, simplemente se… “es”, igual en todas partes. Y esa, a mi humilde entender es en gran parte el legado del patriarca. Con él todos sabían a qué atenerse…

Opinión

León Febres Cordero: ¡Sólo la muerte pudo callar tu voz!

Mi padre, un hombre de mucha elocuencia y exquisita cultura, me enseñó desde mis adolescentes 16 años de edad que para ser un buen político, debía aprender muchas…. muchas cosas, y que además tampoco debía dejar de lado de aprender casi de memoria (metafóricamente hablando), dos cosas adicionales: A comer caca…y que me guste (..!!!!)

Parece grotesco, verdad..?. Pero yo les pido que analicen muy profundamente dichos términos, y notarán que esas sabias palabras dichas con mucha sentido criollo, popular y directo, de un padre a uno de sus hijos, quien a tierna edad ya quería ser político, que guardan clarísima identidad para quienes; aun sabiendo el riesgo que se corren por servir a los demás a través de la política, y a costa de cualesquier vicisitud a corto o largo plazo, no deberían de desmayar jamás en sus patrióticos y sanos propósitos.

Opinión

Guayaquil está de Luto

El Lunes 15 de Diciembre del 2008, quedará gravado en la memoria de los guayaquileños como la fecha en que perdiera a su mas Preclaro hijo, defensor y luchador que haya tenido en los últimos 30 años. León Febres-Cordero, ex Presidente de la República y ex Alcalde de Guayaquil, fue sin lugar a dudas seguido y admirado por muchos, como creo animadversión para un numero reducido de sus detractores.

Desde que se conoció su delicado estado de salud y su ingreso a la Clínica Guayaquil, se percibió una sensación de angustia y de desconcierto que se manifestó con la visita masiva de amigos y seguidores a la casa de salud; gestos de agradecimiento y admiración hacia un hombre que entregó la mayor parte de su vida al servicio de la patria y de la ciudad se hicieron evidentes…