Categoría: Opinión

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La Revolución “pipona”

Muchos años atrás solía guardar las predicciones que hacían al inicio del año los discípulos de Nostradamus y las sacaba varios meses después para buscar los aciertos y los errores de los adivinos.

Cambié esa costumbre por otra más divertida: guardar los discursos presidenciales de Año Nuevo y las promesas de los políticos, dos fuentes inagotables de optimismo falso, de imaginación para el engaño y de estafa a la credulidad colectiva…

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Informalidad: ¿Guerrilla urbana?

Hace ya algunas décadas, el Capitán del Pueblo (Carlos Guevara Moreno) imponía un nuevo ritmo de manifestación callejera con el accionar de sus mítines relámpagos en los escenarios urbanos de Guayaquil. Los policías se dislocaban el cerebro porque nunca sabía en cuál esquina les aparecería un nuevo grupo de manifestantes. El Capitán enseñó nuevas formas de hacer política, de expresión popular y hasta de oratoria.

Hoy día los opositores a la Ciudad usan a los resentidos, prematuros o tardíos, para que esgriman su inconformidad frente a un escenario urbano que, si ellos fuesen un poco más positivos –y proactivos, por supuesto-, les otorgaría un sin número de posibilidades de desarrollar un destino evolutivo…

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Si debo morir o matar por Guayaquil…!por supuesto que lo haré!

A causa de los últimos escritos, en mi correo he recibido miles de manifestaciones de diversa índole. El 99 % han sido de apoyo y un 1 % en contra. Los que no estaban de acuerdo, decían que cómo era posible que un profesional como yo al hablar de los informales, lo haga con tanta violencia y no desde el punto de vista objetivo. En cuanto a lo primero, debo decirles que el mismo Jesucristo votó a latigazos a los comerciantes informales que desordenadamente estaban haciendo un caos en su templo. Lo segundo es que frente a los sistemáticos ataques por parte del gobierno a nuestra ciudad, hay que responder en la misma forma en que responderíamos si en nuestra casa propia se atacara a un hermano nuestro.

En mi concepto, ser Guayaquileño es vivir y sentir de acuerdo a un código de valores…

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Los escalones de la asamblea

Sobre todo en política, siempre hay una filosofía que pretende justificar las tonterías que se cometen. ¿ Ha visto usted, alguna vez, que algún político confiese sus errores ? ¡ Creería haber cavado su propia tumba ! La Historia doméstica nos enseña, sin embargo, que esas tumbas están abiertas en espera de aquél que no los confesó o no los rectificó, por más que admitir una verdad constituye ejemplo de aseo mental y ético. Estamos condenados a presenciar que la acción política se asienta, básicamente, en la práctica del ocultamiento y en el embrujo de la mentira. Bien decía un filósofo moderno que los escalones que conducen al poder suelen estar llenos de mierda. Grosera expresión que, sin embargo, cobra cada vez más vigencia y objetividad. No hay duda…

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La batalla final

Que el gobierno la tiene agarrada contra Guayaquil es algo que nadie ignora. Ni el propio Correa y sus conmilitones lo disimulan. Desde el primer momento ha sido Guayaquil que recibido disparo tras disparo. Los cañonazos han sido dirigidos principalmente, únicamentre casi, contra la Perla, cuyo brillo y excelencia han buscado ser opacados, aniquilados de ser posible.

Al comienzo se hizo blanco contra objetivos simbólicos: Diario El Telégrafo, por ejemplo, con la finalidad de atacar no sólo una tribuna independiente y una voz centenaria, sino el mérito de ser el diario vigente más antiguo del país, hasta convertirlo en una parodia. Así se ha ido avanzando, atacando todo lo propio, lo guayaquileño y guayasense per se, lo que nos otorga y nos permite autopercibirnos como lo que somos, desarticulando de manera sistemática no sólo nuestras instituciones…

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La noche que se lleno de colores

Como un homenaje por el centenario del nacimiento de Don Jorge Pérez Concha, la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, brindó un concierto en el Teatro Centro de Arte con la magistral participación del solista invitado, Mangfred Mora al piano. Previamente se reseñó mediante un video la destacada trayectoria cívica, cultural y diplomática del homenajeado.

Su hija María Teresa agradeció a los presentes con emotivas palabras, dando testimonio filial de tan destacado ciudadano guayaquileño, resaltando que los amigos que cosechó Don Jorge en su vida, junto con los asistentes al acto, llenaban de colores el cielo ecuatoriano, cuya soberanía defendió como ningún otro con su combativa e ilustrada pluma…

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Autoritarismo

Entiendo que en nuestro países para ser obedecido muchas veces es necesario demostrar que eres el que manda, la idiosincrasia de nuestra gente es la de hacer lo que le da la gana o hacer las cosas de la manera que considera conveniente para su muy personal forma de ser, hacer y pensar. La simple conducción de una oficina pequeña con una o dos secretarias y un conserje, me da la razón, el conserje sale a realizar una encomienda y se toma la mañana entera, se va a donde quiere y después contesta displicente y por último la gran frase consagrada “dile al jefe que me bote yo ya estoy asesorado y me tiene que pagar un billetote”…

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Haciéndole un daño al necesitado

Guayaquil ha sido, y es, el crisol de la hermandad ecuatoriana. Hacía ella han migrado todos los que desean buscar la capacidad de tener una mejor calidad de vida y la oportunidad de trabajo.

Es muy fácil demostrarlo, porque su tasa de crecimiento poblacional es poco más o menos entre dos veces y media a tres en relación con el índice de la natalidad.

Dentro de la incapacidad del Gobierno, en especial del actual, de promover la actividad productiva y el ingreso de nuevas empresas locales o internacionales, el desempleo y subempleo en todo el país, salvo en la Sede de la Burocracia que está en auge, ha golpeado a todos en el país…

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Cambiar la estrategia

Estamos gritando frente al mar sin recibir ni un eco de respuesta. Estamos gritando frente al mar a un barco lejano que pasa por el horizonte; a una gaviota que no detiene su vuelo; a una ola que no afecta su ritmo. Somos un coro de independientes y autonómicos que pretendemos llegar a solistas, a ratos pasando por pacatos. Somos, en fin, parias políticos que sin un andar acompasado y sin dirección claramente marcada intentamos llevar una plástica banderita de protesta hasta los sordos oídos de quienes nos estropean cada día y desde hace un año.

Este constante jorobar al que nos tienen sometidos nos hace reaccionar. Cada uno a su modo intenta protestar por las patadas recibidas en partes pudendas, por los puñetazos en el rostro, por las descorazonadoras formas de “hacer País”. Cada guayaquileño es su propio grupo de “a uno”. Nos disparan desde todos los ángulos y la reacción, nuestra reacción, sigue siendo la misma. Arribamos a una natural conclusión: Vociferar no sirve para nada. Vociferar “in situ” es inútil es marchar en el propio terreno…

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Guayaquil

En mi artículo “La ofensa continúa” de octubre 31 del año próximo pasado, señalaba textualmente, entre otras cosas: …”Los guayaquileños habíamos pensado que la ruindad y el odio se habían calmado; estábamos equivocados del medio a la mitad; quien sabe qué otras vilezas están preparando los enemigos de Guayaquil y de Guayas”… Hubiera querido estar en un error, mas, desafortunadamente, el tiempo me dio la razón y los ataques contra Guayaquil nunca cesaron, fueron “in crescendo”. En aquella ocasión invoqué a los guayaquileños de nacimiento y de corazón a que defendamos a nuestra ciudad iniciando una campaña para despertar el espíritu cívico de la población bajo la égida de nuestra bandera celeste y blanco.

A este respecto transcribo un pensamiento de Xavier Benedetti tomado de una nota suya titulada “Ser guayaquileño”, en la que se refiere a esta ciudad y su lábaro celeste y blanco: “El guayaquileño no viste de guerrero. Es guerrero. No proclama victorias antes de actuar. Es la victoria…